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Capacidad reducida e higiene al máximo: condiciones para reabrir restaurantes

Los restaurantes son otro de los sectores que se apresta a reabrir sus servicios este 22 de mayo, cuando entre en vigencia la segunda fase del plan de lucha de la gobernación de Carolina del Norte contra el COVID-19, un periodo en el que algunos servicios y actividades suspendidos durante las primeras 10 semanas se reanudarán.

El Departamento de Salud y Servicios Humanos ha activado una serie de protocolos que los establecimientos deberán observar para garantizar un retorno seguro a las mesas, entre los que destacan la reducción de la capacidad, el monitoreo de síntomas y la higiene.

El distanciamiento social se seguirá observando, con separación mínima de seis pies (1,8 metros) entre grupos de personas sentadas en las mesas o en las barras y mostradores. Para evitar aglomeraciones, se limitará la ocupación a 12 personas por cada 1000 pies cuadrados de espacio en el local.

En áreas como las cajas, salones de espera o de entrega, se marcará claramente la distancia con líneas visibles o incluso con barreras separadoras.

Se recomienda reducir la capacidad de las mesas a seis personas, a menos que se trate de un grupo familiar o de comensales que vengan juntos. En caso de que se compartan mesas entre personas no relacionadas, es preciso colocar las sillas de forma tal que se observe la distancia de seis pies.

La capacitación del personal será fundamental: los empleados deben ofrecer a los clientes antisépticos para las manos, y estar listos para reemplazar y disponer adecuadamente del material de protección (como mascarillas y guantes), así como mantener la distancia social entre ellos y con respecto al cliente.

Para reducir el número de personas en las áreas de espera, se recomienda habilitar sistemas de reservación o modalidades de espera en los vehículos.

Si es necesario realizar reuniones de personal, se pide sustituir el formato presencial por actividades en línea o notas escritas.

La sal y la pimienta, y otro tipo de aderezos o condimentos habitualmente disponibles en la mesa ya no formarán parte del cuadro, y serán entregados en empaques desechables solo a solicitud del cliente.

Los servicios de entrega a domicilio, recoger el pedido en el restaurante o ventanilla de atención deben habilitarse para sustituir en lo posible la experiencia presencial. Así mismo, las formas de pago deben reducir al mínimo el contacto.

Los empleados deben usar en todo momento mascarillas protectoras desechables o debidamente desinfectadas si son de usos múltiples.

Además del lavado de manos durante al menos 20 segundos, se recomienda la desinfección frecuente de áreas de alto contacto, como perillas o pasamanos, así como barras, mesas, mostradores, terminales de pago, recipientes de condimentos y hasta menús reusables, aunque se pide habilitar versiones desechables, en la medida de lo posible.

Los hábitos de consumo sufrirán cambios significativos, pues se pide evitar modalidades de autoservicio como llenado de bebidas o buffets y barras de ensaladas.

Los restaurantes deberán realizar monitoreo permanente de la salud de su personal, que en caso de presentar síntomas como fiebre, tos y/o dificultad para respirar, debe notificarlo al supervisor y permanecer en casa para evitar la propagación.

En caso de que un empleado sea diagnosticado con COVID-19, solo se permitirá su reincorporación después de 72 horas sin fiebre, sin uso de antipiréticos, desde su recuperación y una vez que mejoren los síntomas o hayan transcurrido 10 días desde la aparición de las primeras señales.

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