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Erica María nunca se rinde y este es su mensaje para los que se limitan

Bogotá, 20 abr (EFE).- "Hay personas que caminan pero se limitan más que uno", suele afirmar con severidad la deportista paralímpica colombiana Erica María Castaño Salazar, primera de la clasificación mundial de lanzamiento de disco F55.

Para esta abogada nacida hace 32 años en Medellín, "casi todos los límites están en la cabeza" y los sueños no pueden ser destrozados ni por las balas perdidas que hace diez años cambiaron su vida y la de su hermano Carlos Roosselvelt.

Erica María sufrió lesiones en la médula espinal la noche del 8 de diciembre de 2008. Cinco meses antes había comenzado el drama familiar al quedar su hermano cuadripléjico por culpa de otra arma de fuego.

El empeño y la fe han permitido al mayor de los tres hermanos Castaño Salazar recuperar el movimiento de la mano derecha. Se ha entregado de lleno al deporte, también como lanzador de disco, bala y jabalina, como su hermana.

El objetivo de Carlos ahora es alcanzar los índices que le permitan ir a los Juegos Parapanamericanos del próximo año en Lima.

Al recordar la noche que dejó de caminar, Erica María advirtió: "Nunca me sentí pobrecita".

"Volví tiempo después a la universidad en silla de ruedas, mis compañeros se emocionaron hasta las lágrimas al verme pero yo les decía: No me lloren que no estoy muerta".

Por el contrario, se aferró más a la vida.

Terminó su carrera de Derecho con méritos y al poco tiempo recibió una oferta de trabajo de la Fiscalía General de la Nación, pero para entonces ya había encontrado en las pruebas deportivas de campo un combustible para acometer la misión que cree tener en ese mundo.

"Despertar todos los días cuando otros duermen para entrenarme fuerte en un gimnasio no me cuesta, lo disfruto. Motivos poderosos me impulsan: ser ejemplo y motivación para mis hermanos y orgullo para mi valiente madre, honrar la memoria de mi padre fallecido hace quince años y llevar un mensaje de Dios a la gente que lo tiene todo pero a veces no lo valora", dijo en una entrevista con Efe.

En su trayectoria resaltan los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro 2016, con diplomas por el cuarto lugar obtenido en lanzamiento de disco y el octavo en el de jabalina, resultados que de paso le garantizaron sendos récords de las Américas.

Del Mundial de Paraatletismo disputado el año pasado en Londres sacó dos preseas de plata en las finales de bala y disco.

Su primera gran prueba de fuego internacional fue en 2015 durante los Juegos Parapanamericanos de Toronto en los que obtuvo bronce en lanzamiento de disco y bala, así como plata en la final de jabalina.

Sus próximos objetivos van encaminados por tres vías.

En lo deportivo, clasificarse para los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020 y regresar con medallas a su casa en la ciudad de Cali.

En lo profesional, cursa una Especialización en Dirección y Gestión Deportiva porque su sueño es presidir el Comité Paralímpico Colombiano para continuar la obra de Julio César Ávila, aclamado como el mejor dirigente deportivo del país en 2017.

Y en lo personal, llegar a las personas con un mensaje inspirado en su aproximación a Dios. "Los problemas son menos graves si a Él lo llevamos en el corazón. La felicidad o la tranquilidad no dependen de lo que nos ocurre. Nuestra actitud, la energía y entrega a Él nos ayuda a vivir con plenitud", enfatizó.

Su mensaje calza igual en aquellas personas que teniendo todo desisten y en otras, como ella, que luchan a diario contra las trabas burocráticas que les impide acceder a apoyo científico y recursos económicos para seguir creciendo profesionalmente.

"Cuando me ven en una silla de ruedas, muchas personas piensan que estoy limitada. Las personas con discapacidad no somos menos. Yo no me rindo, hago las cosas con pasión. Entonces sobran palabras y cuando las personas que aparentemente lo tienen todo ven ese ejemplo, cambian inmediatamente su chip", aseguró.

Y si las fuerzas decaen, abre su menú de incontables ocupaciones.

"De tristeza y aburrimiento no sufro. Si no estoy estudiando, compitiendo o entrenado, en casa escucho música, canto, toco el piano, cocino. Nosotros también hacemos parte del mundo", afirmó.

Un mundo que en muchos países suele plantear trabas a las personas discapacitadas para acceder a tratamientos, desplazarse sin obstáculos, estudiar, trabajar o practicar deportes.

"Nada es fácil, nada nos es regalado. Por eso, mientras sigamos luchando para que las cosas cambien, debemos seguir concentrados en los altos logros que queremos. Solo así podemos caminar sin limitaciones", puntualizó.

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