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Muebles de madera quemada en incendios, la llamada de socorro de Portugal

Lisboa, 17 oct (EFE)-. En 2017, los incendios se llevaron la vida de más de un centenar de personas y arrasaron 440.000 hectáreas en Portugal. Ahora, madera quemada en esos fuegos se ha convertido en muebles de exposición para alertar de una tragedia medioambiental que sigue destruyendo cada año los bosques lusos.

"Más que una colección, una llamada de socorro de nuestros bosques". Es el mensaje que, sobre una imagen en llamas, despide la exposición "Pyros Collection", un conjunto de piezas de mobiliario diseñadas por el arquitecto portugués Nuno Lacerda que acaba de abrir sus puertas en el espacio lisboeta Coletivo 284.

Organizada por la Asociación Naturaleza Portugal (ANP), en colaboración con WWF, la muestra busca tocar conciencias y recordar que el problema de los incendios no está, ni mucho menos, resuelto.

UNA IDEA: CONMOCIONAR

La idea, que partió de la agencia publicitaria FCB Lisboa, era "conmocionar a las personas para que estas tragedias no se repitan", cuenta a EFE la directora ejecutiva de ANP/WWF, Angela Morgado, que considera que "nadie se queda indiferente al ver la exposición".

El espacio está diseñado para ello: una sala bañada en oscuridad donde los únicos puntos de luz recaen sobre las piezas de mobiliario, que revelan la destrucción del fuego.

Integran la exposición bancos hechos con troncos lamidos por las llamas, mesas en las que todavía se puede ver la ceniza y sillas con la mitad superior intacta y la inferior carbonizada para mostrar el efecto devastador del fuego.

"Devastio" (devastación) es precisamente el nombre de una de las piezas, una mesa formada por estrechos tablones de madera carbonizada que literalmente la hacen inservible: "sin vida, sin utilidad y sin esperanza", reza la leyenda que la acompaña.

Todos los muebles tienen nombres en latín que evocan el fuego y sus consecuencias, como "lacrimae" (lágrima), "flamma" (llama), "carbo" (carbón) o "mortem" (muerte).

UN PAÍS QUE HA SUFRIDO

En Portugal conocen muy bien la relación entre los incendios y la muerte: hace tres años fallecieron más de un centenar de personas en dos tragedias forestales, una cifra sin parangón en el país.

A las pérdidas humanas se sumaron los daños medioambientales, con centenas de miles de hectáreas quemadas en zonas del país que, en los veranos siguientes, volvieron a arder.

Por eso, los organizadores han querido alertar a las autoridades con esta llamada de socorro de que, aunque se han dado pasos, el problema todavía está por resolver.

"A partir de 2017 el Estado portugués dijo que era una prioridad la conversión forestal del país y la reordenación del paisaje. Y yo creo que tiene que ser así. La prioridad existe, se han creado observatorios, comisiones de trabajo, instituciones para crear este nuevo bosque", explica Morgado.

MUCHO TRABAJO POR DELANTE

Pero, a su parecer, todavía falta algo que el Gobierno ha empezado a hacer pero en lo que tiene que invertir más: "procesos participativos con todos los actores, porque existen propietarios, ONGs de medioambiente y de desarrollo local, todos ellos con intervención en la tierra y en el bosque".

Desde ANP/WWF consideran que es necesario reforzar la prevención, con una gestión forestal sostenible que permita establecer "paisajes mosaico", que combinen diferentes actividades, como bosques, agricultura y pastos para ganado.

"Cuanto más diversas sean las actividades en un determinado lugar, más resiliente se convierte ese paisaje al fuego", recuerda la directora ejecutiva de la organización.

En las zonas que ya han ardido, es importante que la recuperación también se base en esos paisajes mosaico.

Para recordar al Gobierno estos "deberes pendientes", una de las piezas de la colección fue regalada al ministro de Medioambiente y Acción Climática, João Matos Fernandes. Otra será enviada al primer ministro, António Costa.

ARTE PARA LA ACCIÓN MEDIOAMBIENTAL

Todas las propuestas de ANP/WWF se recogen en los numerosos informes que la organización realiza sobre los incendios forestales todos los años, pero esta vez quisieron también recurrir a otra forma de alerta más creativa: el arte.

"El arte y la cultura tienen que ver con el medioambiente y con el patrimonio. No nos podemos olvidar de que hay mucho arte inspirado en la naturaleza", señala Morgado.

Y afortunadamente, la conciencia social sobre la importancia de cuidar la naturaleza ha crecido en los últimos tiempos.

"Todo el mundo, ahora todavía más con lo que se habla de las cuestiones de la pandemia y la salud humana, reconoce finalmente que la naturaleza es la base de todo y que es muy importante para nuestro bienestar mental y para nuestra vida", sentencia.

Paula Fernández

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