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Un carnaval sin racismo por el coronavirus: el mensaje de la RAI a los niños

Roma, 17 feb (EFE).- La estrella de la televisión infantil italiana Lallo il cavallo (Lallo el Caballo) quiere llevar en carnaval una "mascarilla blanca de farmacia" y le preocupa si podrá "jugar con los niños chinos", una discriminación que la televisión pública RAI ha querido combatir con un programa especial sobre el coronavirus para concienciar a los más pequeños.

"La enfermedad no diferencia entre italianos, chinos o pelirrojos", responde Carolina, la otra presentadora del popular programa "La posta di Yoyo", quien tranquiliza a Lallo invitándole a un restaurante chino, muchos de los cuales están vacíos por el temor al contagio del COVID-19.

Frente al alarmismo y los prejuicios, la televisión pública italiana emitió hoy un programa especial de "La posta di Yoyo" en su canal infantil "Rai Yoyo", que se emite por las mañanas antes de que los niños vayan al colegio, respondiendo dudas sobre la enfermedad.

"¿No estás exagerando? La epidemia está al otro lado del mundo", le dice Carolina a Lallo cuando este quiere llevar una máscara para protegerse del virus, y le recuerda que "las personas están empezando a curarse" ya que está disminuyendo el número de nuevas infecciones.

La presentadora cuenta a Lallo y a los espectadores del programa que si tienen algún amigo chino lo que deben hacer es "tranquilizarles por si están preocupados por sus familiares en China".

La marioneta llama entonces a su amigo Ning y le promete que irá a ver a su familia en China y comerán "los raviolis al vapor de su abuela".

"Cuando se hayan curado todos iremos juntos a China", termina Lallo, que decide que en carnaval se vestirá de rey para poder usar una corona y que no se lleve el protagonismo el virus.

En Italia se han venido sucediendo episodios de xenofobia hacia turistas y residentes chinos, como el de un bar cercano a la Fontana de Trevi en Roma que prohibía la entrada "a todos los que vengan de China", o la petición de una profesora de la Universidad de Florencia de que los estudiantes chinos no se presentaran a su examen.

Incluso se han llegado a dar ataques físicos, como denunció una pareja china la semana pasada, cuando dos jóvenes italianos les agredieron con una botella en Turín al grito de "traéis el coronavirus".

Hasta ahora, en el país hay tres casos confirmados por el virus COVID-19, que ha causado 1.775 muertes, la gran mayoría en la provincia china de Hubei, origen del brote, lo que no ha impedido casos de discriminación hacia los ciudadanos chinos.

Para evitarlo, movimientos sociales como las Sardinas o personalidades como el presidente de la República, Sergio Matarella, han mostrado sus solidaridad con los residentes chinos en Italia.

Matarella acudió a visitar una escuela con una gran presencia de alumnos de origen chino, en el multicultural barrio romano de Esquilino, para transmitir un mensaje tranquilizador y evitar el alarmismo.

Mientras, las Sardinas, movimiento espontáneo surgido contra las políticas ultraderechistas, organizaron varias "cenas solidarias" en restaurantes chinos de diversas ciudades italianas, después de una "injustificada psicosis colectiva" que ha provocado que la gente "deje de ir a estos restaurantes".

Un mensaje similar, pero con otro tono y orientado a un público diferente, el que le da Carolina a Lallo cuando este le pregunta si puede comer rollitos de primavera, y ella le responde que sí, pero que no se olvide de las frutas y verduras.

Álvaro Caballero

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