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La Fiscalía acusa a un "paramilitar" que mató a un estadounidense en Nicaragua

Managua, 2 oct (EFE).- El Ministerio Público de Nicaragua acusó este miércoles a Juan Pablo Ortiz González, un trabajador del Estado identificado como "paramilitar" por la oposición, como presunto autor de la muerte de una ciudadana estadounidense en el marco de las protestas contra el Gobierno de Daniel Ortega.

La fiscal auxiliar Betty Flores Olivas presentó la acusación en contra de Ortiz González, de 29 años y trabajador del estatal Correos de Nicaragua, por el asesinato de la estadounidense Ariana Enid Martínez García, de 35 años y nacida en Puerto Rico.

El suceso ocurrió cerca de la medianoche del domingo en la ciudad de Matagalpa (norte) cuando el hombre, que discutía con el esposo de la víctima, le disparó en la cabeza, según la versión de grupos opositores, que identificaron al responsable como un "paramilitar" al servicio del Gobierno de Ortega y divulgaron una serie de fotografías donde aparece armado.

La Policía Nacional informó que la mujer murió cuando "intervino en discusión motivada por rencillas personales entre su cónyuge, Maynor Fernando Valenzuela Blandón, y Juan Pablo Ortiz González".

Las autoridades no mencionaron los motivos de la discusión, que tuvo lugar una gasolinera de la ciudad de Matagalpa, en el norte de Nicaragua, país que vive una crisis sociopolítica que ha dejado cientos de muertos, presos, desaparecido en protestas contra el presidente Ortega, así como miles de heridos y decenas de miles en el exilio.

El líder opositor Félix Maradiaga informó que tenía información de que Martínez "fue asesinada por paramilitares", que operan en conjunto con la Policía, según ha admitido el Gobierno, y que los cataloga de "policías voluntarios".

Valenzuela Blandón, el ahora viudo y conocido por participar en protestas antigubernamentales, hizo un señalamiento similar al de Maradiaga después del crimen.

Algunas personas que se identificaron como vecinas del matrimonio en redes sociales afirmaron que su casa había sido marcada con la palabra "plomo", que en Nicaragua tienen dos connotaciones y ambas usadas por los sandinistas: "patria libre o morir" o una amenaza de muerte emitida por los civiles armados que actúan con la complicidad de la policía.

La Policía de Nicaragua ha dicho que el atacante tenía antecedentes por delito de amenazas de muerte, aunque no ha explicado por qué gozaba de libertad.

Las autoridades policiales tampoco han brindado detalles sobre el agresor, ni han informado si fue capturado tras el asesinato, si se entregó o si se encuentra prófugo.

Desde abril de 2018, Nicaragua vive una crisis sociopolítica que ha dejado al menos 328 muertos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aunque organismos locales elevan la cifra a 595 y el Gobierno reconoce 200 y denuncia un supuesto intento de golpe de Estado.

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