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Aldo Dávila: "Ahora el enemigo interno en Guatemala es la diversidad sexual"

Guatemala, 9 ene (EFE).- Aldo Dávila, el primer hombre abiertamente gay elegido diputado en la historia de Guatemala, está listo para asumir su cargo el próximo martes con el fin de aglutinar esfuerzos en la defensa de los derechos humanos y la representación de los guatemaltecos diversos en un país sumamente conservador.

Sentado en una silla en la azotea de su departamento, desde donde solo tendrá que caminar 12 minutos para llegar a su nueva oficina, el hemiciclo parlamentario, Aldo Dávila cambia la sonrisa que lo caracteriza por una expresión aguda cuando afirma que no llevará una "agenda gay" al Parlamento.

Como diputado metropolitano electo por el partido Winaq, fundado por la premio Nobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú, Dávila, de 42 años, es un activista LGBTIQ con 25 años de trayectoria que asegura ser la voz que hablará en el Palacio Legislativo a favor de "la diversidad sexual, las niñas abusadas sexualmente, las mujeres, la juventud y los pueblos indígenas".

El momento es crucial, pues Guatemala está "en una crisis como posiblemente nunca ha estado. Si bien es cierto, había un conflicto armado interno, obviamente miles de desaparecidos, miles de personas desplazadas, pero había un enemigo".

Entre 1960 y 1996 el Gobierno de Guatemala, apoyado por grupos de poder y países como Israel y Estados Unidos, combatió a la guerrilla insurgente y a toda insinuación de comunismo, llegando a establecer la figura de "enemigo interno" en la que encuadraban además a los opositores políticos, poblaciones indígenas y activistas.

Pero ahora, "el enemigo interno es la diversidad sexual y gente que lucha por derechos", enfatiza Dávila, para luego recordar los asesinatos ocurridos en el último año cometidos contra "líderes que luchan por defender los derechos humanos"

Desde su escaño, buscará articular con otros esfuerzos progresistas, a favor "de las poblaciones históricamente excluidas", y con el objetivo de hacer "auditoría social, fiscalizar y de crear iniciativas de ley que protejan a los desprotegidos", con la afán de "no tener más niñas madres" y ser "enfáticos en la lucha contra la desnutrición".

A pocos días de tomar posesión, dice en entrevista con Efe que se encuentra "muy ansioso", con "un cúmulo de emociones", listo para navegar en ese mar de incertidumbres del Congreso, en el que prevalece la representación "de empresarios y de militares".

Dávila vuelve a sonreír cuando piensa en esa "Ciudad de Guatemala que razonó el voto" a su favor, esa urbe "más incluyente e inclusiva" fue la que lo llevó al Congreso en las elecciones de junio pasado y se deja ver esperanzado al pensar en que de los 160 legisladores 109 serán nuevos.

En esa diversidad de opiniones y representantes de grupos de poder y sociales, también admite que ya existe un esfuerzo de aglutinar una "agenda lo más consolidada posible", principalmente con las bancadas de Winaq (4 diputados), Semilla (7), de la exguerrilla Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG, 3) y algunos diputados "desmarcados del pacto de corruptos".

El futuro congresista no ha dejado de escuchar que será el primer diputado homosexual en el hemiciclo, pero en realidad, sonríe, será "el primer diputado gay fuera del clóset (armario), porque en realidad han desfilado cantidades pero no con el valor de asumirse" como tales.

Subraya que ser gay "es una postura política", pues "la homosexualidad se encierra en los actos de cama". En cambio, él tiene "una identidad definida ante la sociedad de Guatemala", que exige sus "derechos".

Será "el primer diputado (hombre) sí, pero homosexuales han pasado un montón y no lo han dicho. Tenemos alcaldes, hemos tenido vicepresidentes. Allí han estado y no lo han hecho público y seguramente han pasado otro montón de bisexuales o alguna otra mujer lesbiana, aparte de la histórica Sandra Morán, que fue la primera mujer lesbiana en llegar al Congreso abiertamente.

Morán dejará el Parlamento este 14 de enero, luego de haber sido los últimos cuatro años un referente para la defensa de los derechos humanos y de haber intentado crear una ley de identidad de género y otra a favor de despenalizar el aborto en ciertos casos -como en aquellos embarazos provocados por una violación-, un hecho punible debido a que la Constitución defiende la vida desde la concepción.

Exdirector durante los últimos 10 años de la Asociación Gente Positiva, que defiende los derechos de las personas LGBTIQ, Aldo Dávila buscará continuar "el legado de Sandra (Morán)", de quien dice haberse inspirado para postularse y a quien jura no defraudar.

Un gay "privilegiado", como se describe por haber contado con el apoyo familiar al admitir su sexualidad públicamente, nacido en la zona 5 (este) de la capital del país, que vive con su pareja (Álex) y su perro adoptado (un schnauzer) de tres años.

Un diputado electo que ve "con tristeza" a esos "grupos de conservadores" que están "muy bien organizados", que tienen "el poder", que se "irritan de que vivamos (las parejas lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, intersexuales y queer) plenamente y que no miden sus acciones" o de que las personas trans busquen identificarse como tal en un documento.

Estos conservadores "no ven que con este tipo de fundamentalismos lastiman y hieren" y, a pesar de todo, "vemos como un desfile del orgullo LGBTIQ -que su madre inició junto a otras decenas de personas en el año 2000- y hoy aglutina a casi 50.000 personas", dice.

Ahora, en el Congreso, con una serie de cambios estremeciendo algunas realidades del país y con el "aumento de crímenes de odio", es "la oportunidad para cambiarlo", finaliza.

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