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El sector de Abdo Benítez escenifica una crisis en la convención del Partido Colorado en Paraguay

Asunción, 22 mar (EFE).- El conservador Partido Colorado se presta a escenificar su enfrentamiento interno en la convención convocada este sábado por los partidarios del presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, en la que no tomará parte la otra corriente, afín a su antecesor, Horacio Cartes.

Ambos sectores están "divorciados" desde las pasadas elecciones generales de abril, las que llevaron al Ejecutivo a Abdo Benítez, líder del movimiento Colorado Añetete.

El desencuentro se ha extendido hasta Ciudad del Este, segunda urbe de Paraguay, en vísperas de elecciones municipales anticipadas tras la destitución de la intendenta, del grupo de Cartes.

Colorado Añetete, que busca esa intendencia, ha convocado para este sábado una convención extraordinaria que tiene como principal punto extender los años de la militancia de los afiliados que quieran concurrir a cargos de Gobierno, como la Presidencia o la Vicepresidencia.

Y también a altos puestos internos de la formación.

Con ello se quiere volver a la normativa anterior a 2011, año en el que el partido aprobó modificar su estatuto para poder presentar a Cartes, que se había afiliado en 2009, como candidato a las elecciones de 2013.

Entonces se aprobó reducir de diez a uno los años de militancia que se requerían para que un afiliado pueda presentarse como candidato para esos comicios generales.

Era un coyuntura diferente, ya que entonces el partido era oposición, por primera vez en 61 años, al perder las elecciones de 2008.

Cartes, una de las grandes fortunas del país, fue la opción de un sector del partido para regresar al poder.

En medio de las críticas de otro sector, que denunció que el partido había sido "alquilado" a Cartes, dueño de entidades bancarias, tabaqueras y otros negocios que luego se extendieron a los medios de comunicación.

Las tornas en el coloradismo cambiaron con el triunfo electoral de Abdo Benítez, al que siguió el abortado intento de Cartes de jurar como senador, tras ser electo en los comicios de abril.

La jura se frustró debido a una falta de quórum propiciada por varios senadores, entre ellos algunos de Colorado Añetete.

A partir de ahí Honor Colorado, el sector de Cartes, anunció la creación de una bancada propia en el Congreso, al tiempo que acusaron a Colorado Añetete de traicionar al exmandatario tras el apoyo que había dado a Abdo Benítez en la carrera a la Presidencia.

Sin embargo, la dirección del partido, a través de la Junta del Gobierno, sigue en manos de Honor Colorado, a la espera de las elecciones internas de 2020.

Esa lucha de poder se trasladó este año a Ciudad del Este, que en mayo celebrará elecciones tras la destitución de la intendenta Sandra McLeod.

McLeod tiene varías imputaciones, una por lesión de confianza, al igual que su marido, el senador y antes intendente de Ciudad del Este, Javier Zacarías.

Comparten también una imputación por "declaración falsa" de cuentas y bienes, a la que ambos estaban obligados como cargos públicos.

Esos procesos se derivaron de la investigación abierta en la Municipalidad una vez que fue intervenida por orden del Ejecutivo y tras la aprobación de la Cámara de Diputados.

Tanto Zacarías como otros legisladores de Honor Colorado denunciaron una "persecución política" desde el Ejecutivo, dentro de una guerra que no tiene visos de una paz definitiva.

Desde Honor Colorado y desde la Junta del Gobierno no descartan solicitar la nulidad de la convención del sábado, donde los convencionales de Colorado Añetete persiguen aprobar una plazo de afiliación de entre cinco y 10 años para futuros candidatos a altos cargos.

Además, este domingo está previsto la celebración de elecciones partidarias internas en Ciudad del Este, de las que saldrán los candidatos de los partidos para las municipales de mayo.

Esas citas coinciden con el veinte aniversario del asesinato del vicepresidente del país Luis María Argaña, que abrió una de las mayores crisis del partido.

Al asesinato siguió la muerte de siete manifestantes durante unas protestas populares en Asunción, el convulso periodo conocido como "el marzo paraguayo".

Fechas trágicas para un partido que parece necesitar de esas crisis internas para renacer y mantener la hegemonía política en el país.

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