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A Corazón Abierto- Dra. Amparo

El agotamiento emocional: un signo de estos tiempos

El agotamiento emocional es un estado de extremo cansancio psíquico al que se llega como resultado de un esfuerzo prolongado en el tiempo. Les ocurre, en general, a las personas que no pueden dejar de responder a las demandas del otro. Ya sea la necesidad de responder siempre y de manera inmediata a las demandas laborales, familiares, o sociales, el agotamiento emocional o “burn out” es la última etapa a la que se llega después de un proceso.

¿Y cómo es ese proceso? Se trata de un montón de peldaños que se van recorriendo, en los que la persona hace un esfuerzo cotidiano superior a sus posibilidades. Se sobre exige.  Tiene que responder de manera inmediata y sin errores a todo lo que le piden, o cree que le piden. Siente que se espera mucho de ella y que no puede fallar. Y en cada escalón que sube su psiquismo se resiente, se agota.

No se trata sólo solo de excesos laborales, sino de todo tipo de responsabilidades que la persona asume y percibe como presiones con las que debe cumplir. Pueden ser presiones económicas, afectivas, familiares, sociales, etc.

La clave es que la persona está haciendo más de lo que puede. No por un día o dos, sino como un estilo de vida. Siempre hace más de lo que puede en la mayor parte de las áreas de su vida. Así es su estilo. Hace más de lo que puede y no se da cuenta. No percibe que necesita parar. Sigue adelante llevando una carga mental y emocional superior a sus fuerzas. Nunca se siente conforme con sus actos y cree que debe hacer más y mejor.

Por eso decimos que al agotamiento emocional no se llega de un momento a otro. Es un proceso que se incuba lentamente. No se reconocen los primeros síntomas de agotamiento y se sigue adelante sin modificar nada. Hay un punto en que el esfuerzo la supera y  la persona se desploma. Lo mismo pasaría si la persona cargara con un peso físico superior a sus fuerzas, por ejemplo un mueble pesado. Quizás tiene la fuerza para trasladarlo unos metros, pero si se impone cargarlo por varios kilómetros sin descansar seguramente su cuerpo colapsará. Sus rodillas se doblarán, su cuerpo no podrá seguir sosteniéndolo y quedará aplastado bajo el peso del mueble.

Lo mismo ocurre con las cargas emocionales o psíquicas. A la larga se produce un colapso en la vida de la persona, porque ya no aguanta más. La diferencia, y la complicación, es que al ser estas cargas invisibles muchas veces no se detectan. Cualquiera detectaría si alguien pasa cargando un gran sillón de 3 cuerpos, pero nadie percibe las enormes cargas emocionales que cada quien lleva. A veces, ni la misma persona que lleva la carga la detecta. Es por eso que se llega al límite y el psiquismo colapsa, bajo la forma del Burn out o agotamiento emocional.

Es importante y necesario poder reconocer los síntomas a tiempo para tomar medidas que eviten llegar al límite. La medida más importante es aprender a decir que no y quedarse tranquilo con ese no que se dice. Decir: no puedo, esto es demasiado para mí. Poder elegir y seleccionar a lo que uno responde y cómo responde, permitirá llevar una vida más liviana y no llegar al colapso emocional.

Los síntomas iniciales del agotamiento emocional son:

  • Cansancio físico. La persona se siente fatigada con frecuencia. Se siente sin fuerzas para encarar el día. Desde que abre los ojos experimenta como si fuera excesivamente arduo lo que le espera. Siente que no cuenta con la energía necesaria para hacer todo lo que tiene que hacer.
  • Insomnio. En muchos casos la persona con agotamiento emocional tiene dificultades para dormir. Las preocupaciones le impiden dormir. No descansa bien por la noche y eso aumenta el agotamiento.
  • Irritabilidad. La persona agotada suele tener  mal humor. Salta por cualquier cosa. Se siente irritable y de mal carácter.
  • Falta de motivación. Quien sufre de agotamiento emocional no siente entusiasmo, ni interés por sus actividades. Hace todo por obligación. Se siente desganado y todo es una carga más.
  • Distanciamiento afectivo. Las emociones comienzan a ser cada vez más huecas. Como si en realidad no sintiera prácticamente nada. Se distancia de sus emociones y parece un robot que funciona y cumple con sus deberes, pero sin sentir nada.
  • Problemas de memoria.  Empieza a tener fallas en la memoria. Se olvida con facilidad las pequeñas cosas. Desde no saber dónde dejó las llaves a cosas importantes, se empiezan a notar esos fallos en la memoria diaria.
  • Dificultades para pensar. La persona siente que se confunde con facilidad. Razona lentamente. Hay dificultad para concentrarse y para prestar atención.
     

Los inicios

Lo queramos o no al empezar un año un nuevo ciclo empieza. Una nueva oportunidad se abre en nuestras vidas. Algo comienza. ¿Es simbólico? Sí, es simbólico. Sin embargo la potencia del pasaje de un año a otro nos regala la posibilidad de volver a empezar.

¿Cuál es la mejor manera de acompañar esa energía del inicio?
Lo primero que se me ocurre es conectar con las emociones que escoltan a los principios. En particular, la alegría que nos causa lo nuevo. Conectar con esas potencias llamadas alegría, entusiasmo, curiosidad, desafío, ganas, deseo. Muchos nombres le podemos dar a esas potencialidades que suele despertar el simple hecho de empezar algo nuevo. Seguramente son múltiples y variadas las emociones que cada quien siente al comenzar algo.

Pero hay algo en juego
Los inicios nunca causan indiferencia. Algo nuestro se pone en juego cada vez que hacemos algo por primera vez. Algo se despierta. Recuerden lo que sintieron cada vez que comenzaron algo. Ya sea un estudio, un proyecto, un amor, un libro, un viaje, un trabajo. Lo que sea que hayan hecho por primera vez, lo que sea que hayan empezado en cualquier momento de sus vidas. Recuerden qué sintieron en cada uno de esos momentos. ¿Sintieron esperanza, alegría, ilusión, entusiasmo, temor, ganas, ansiedad, energía, confianza en ustedes mismos? ¿Sintieron futuro, proyección, potencia, posibilidad? ¿Cuántas ilusiones y esfuerzos depositaron en cada uno de esos inicios? ¿Y qué pasó luego con esa energía? ¿Qué pasó a medida que lo nuevo se iba volviendo conocido, rutinario, viejo?

Estamos ahora frente al inicio de un año. ¿Qué vamos a hacer? ¿Con qué energía vamos, no sólo a empezarlo, sino a continuarlo? Como decíamos antes, los inicios vienen escoltados por una serie de emociones positivas que nos regalan un baño de entusiasmo y de potencia. El tema es cómo encausar esa energía que cada comienzo nos regala para que no se apague a medida que el tiempo transcurre. Porque el tiempo va a transcurrir. Eso es inevitable. Lo que hoy es novedad, en pocos días será viejo, conocido, gastado, aburrido. ¿Cómo mantener el deseo joven a pesar del paso del tiempo?

Enero del 2019 tiene, sin duda, un aroma a nuevo, a niño, a algo recién estrenado. Sin uso. Como un recién nacido que empieza a descubrir un mundo. Como una semilla de vida que empieza a germinar con fuerza y confianza. Pero, como sabemos, a medida que el tiempo corra muchas cosas pueden pasar, muchas cosas pueden perturbar su potencia. Muchas emboscadas pueden ir opacando su energía inicial. No todo lo que nace tiene el mismo destino. No todo lo que nace llega a su plenitud. Su desarrollo, su funcionamiento, y su crecimiento dependerán de los cuidados que le demos. Su destino no está predeterminado. Dependerá, especialmente, de nuestra capacidad de mantener vigente el deseo.

Estas primeras semanas de año son cruciales. Lo nuevo late detrás de estas primeras vivencias del año. Las ganas están despabiladas. Caminan vivaces en nuestros proyectos. Las podemos oír ir y venir en nuestros pensamientos. Como si la anestesia que la rutina causa se retirara y otra vez fuésemos una potencia que puede crecer. 

Cuidar el modo en que iniciamos y sostenemos nuestro año es cuidarnos a nosotros mismos. Es nuestra propia vida la que está allí, recomenzando. Como si cada inicio de año nos diera la oportunidad de un nuevo nacimiento. No ya un nacimiento físico, sino un nacimiento interior que nos permite re conectar con la fuerza de lo vital.

Lo vital nos habita. Somos la vida que vuelve a iniciarse una y otra vez. La vida que no se rinde. La vida que se reinicia y se reconfigura. La vida que no cede frente a las adversidades. La vida que insiste. Esa energía que brota, que nos excede, que nos recorre, se muestra con más firmeza en los inicios. Está allí, al alcance de la mano. La percibimos, la presentimos. El apetito de la vida que se abre paso en cada instante.

Oportunidad de un nuevo lazo con el deseo. Con lo que cada quien proyecta y se propone vivir, ser, sentir en esta etapa. Es ahora. Somos ahora. Eso potente que pulsa en y a través nuestro. La vida misma que nos invita otra vez a sumergirnos y a ser parte  de lo que no desiste.

Frase de la semana
“La única alegría en el mundo es comenzar. Es hermoso vivir porque vivir es comenzar, siempre, a cada instante.”
-Cesare Pavese

Palabras de fin de año

Llega fin de año y los balances son inevitables. ¿Cómo nos fue en el 2018? ¿Qué hicimos? ¿Qué nos quedó en el tintero? ¿Qué queremos hacer en el próximo año? ¿Qué queremos cambiar? ¿Qué queremos mantener igual? Y así, a medida que se acerca el fin de año, una multiplicidad de preguntas se abre paso en nuestra mente.

No todas estas preguntas tienen una respuesta simple. No todas pueden ser contestadas.  Algunas tienen muchas respuestas a la vez, otras ninguna. Sin embargo allí están, apuntando al año que empieza como si fuera una página en blanco que nos desafía. Una página en blanco que parece esperar que delineemos los primeros trazos, que dibujemos las primeras letras, los primeros balbuceos, los palotes con los que llenaremos la nueva página de este año que estrenamos en nuestra de vida.

Y sí. Ya se vislumbra  el inicio del año. Un olor a nuevo rodea sus primeros segundos. Un ciclo que parece asomar levemente entre las horas que transcurren y nos acercan al final del 2018.

Y nosotros parados en el umbral del tiempo. Justamente en el filo entre dos ciclos, uno que termina y otro que comienza. Allí estamos con nuestro cargamento. Allí estamos con nuestra historia, nuestros deseos, nuestros temores, nuestros sueños y nuestras esperanzas. Tenemos con nosotros recuerdos de lo vivido, el trajín del último año, los logros y los fracasos.

El 2018 parece apagarse y a cada quien le dejará un sabor distinto. Allí estamos, viviendo los últimos momentos del año y haciendo en nuestro interior un somero balance de lo que hicimos, de lo que fuimos, de lo que pudimos hacer, decir y sentir en todas las horas que nos entregó el 2018.

El año que empieza sopla su viento nuevo en nuestra frente. Nos habla con la complicidad de los amigos. Nos invita a vivir con libertad, con deseo, con amor, con valentía. Nos desafía con su aire naciente. Y allí estamos, otra vez, como un nexo entre el ayer y el mañana, parados en el borde del tiempo brindando y celebrando con nuestros seres queridos. Lo que termina y lo que empieza. Detenidos en el umbral de estas dos extensiones. Una se proyecta hacia atrás y nos hace reflexionar sobre lo hecho. La otra se ilumina hacia adelante y nos deja soñar.

Es entonces un buen momento para hacer un alto en el camino. Mirar hacia atrás, ver los senderos recorridos, mirar los paisajes que quedaron lejos y hacer las paces con nosotros mismos. Este fue nuestro recorrido. Por allí venimos andando con fallos, con errores, con dudas, con certezas. Nuestros pasos hicieron esta huella que atrás dejamos. Por eso es un gran momento para celebrar, pero también un gran momento para vernos vivir. Seguramente, muchas cosas dejamos o perdimos en el camino. Seguramente muchas llevamos en nuestros bolsillos y las atesoramos como piedras preciosas.

Pero hoy somos este instante potente en el que programamos lo que queremos. Somos el hoy que se proyecta hacia adelante. El tiempo, como dijo Salvador Dalí, es una de las pocas cosas importantes que nos queda.

El 31 de diciembre nos ubica frente al enigma del tiempo. El tiempo parece fluir. A veces sentimos que se escurre. Que corre de prisa y nos deja atrás. Sin embargo, el tiempo es nuestro. Como sentenció José Luis Sampedro: "El tiempo no es oro; el oro no vale nada, el tiempo es vida." Es nuestra vida la que está en juego, la vida que deseamos vivir.

El filósofo Jean Paul Sartre lo dijo de esta manera: "No perdamos nada de nuestro tiempo; quizá los hubo más bellos, pero este es el nuestro." Es nuestro tiempo, el tiempo en el que estamos viviendo y creando cada día el mundo que deseamos para nosotros y para los demás.

Entonces a vestirse de fiesta y a recibir y a recorrer y a construir el 2019 con toda la potencia. El futuro está allí para ser edificado. Con nuestra decisión, nuestros deseos, nuestras ganas, es posible darle la forma que más nos gusta a este año que recién despierta.

¡Muy feliz año para todas y todos!
 

Frase de la semana
“El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños.”
-Eleanor Roosevelt

La Navidad de los niños

¿Listos para las fiestas? Sin duda los más festejados y los que más disfrutan la Navidad son los niños.

Muchos de los rituales Navideños están dedicados a los más pequeños. El arbolito, Papá Noel, los regalos, son maneras tradicionales de regalarles a los pequeños una Navidad mágica y rodeada de amor y alegría.

La Nochebuena es un momento perfecto para compartir con los más chiquitos de la familia, para generar recuerdos en común y para transmitir al mismo tiempo los valores navideños.

Una forma tradicional de hacerlo es a través de la lectura de cuentos Navideños. Es costumbre en muchos hogares reunir a los niños alrededor del arbolito de Navidad iluminado y leerles algunos de los famosos cuentos navideños. Al finalizar la lectura se puede tener una charla en la que los niños comenten lo que entendieron y lo que les gustó del cuento y puedan, así mismo, hacer las preguntas que se les ocurran.

La lectura de cuentos Navideños también es una manera de transmitir los valores de la Navidad como la generosidad, la compasión, la inclusión, la no discriminación y el amor hacia los demás. Al mismo tiempo, a través de la lectura de cuentos, se mantienen vivas las historias navideñas que pasan de generación en gene-ración.

Nuestro regalo de este año son estos dos cuentos de Navidad para que puedan disfrutar son los más chicos de la familia.

¡Feliz Navidad!

El cuento navideño del reno Rudolph
Érase una vez un reno llamado Rudolph que, por haber nacido con una curiosa y peculiar nariz roja, grande y brillante, caminaba solitario por el mundo. Los demás renos se burlaban de Rudolph todo el tiempo, con frases como 'pareces un payaso', 'tienes una manzana en la nariz'… Rudolph se sentía muy avergonzado y cada día se alejaba más de la gente. Su familia sentía mucha pena por él.

Las bromas sobre la nariz de Rudolph eran tan molestas y constantes que Rudolph acabó apartándose de todos. Viva triste, encerrado en su casa, sumamente deprimido. Con el apoyo de sus padres, Rudolph decidió abandonar el pueblo adonde vivía y empezó a caminar sin rumbo durante días, meses, años...

Se acercaba la Navidad y Rudolph seguía solo por su camino. Pero una noche, en víspera navideña, en que las estrellas brillaban más que en otros días en el cielo, Papá Noel preparaba su trineo, como todos los años. Contaba y alineaba los 8 renos que tiran de su trineo para llevar regalos a todos los niños del mundo. Santa Claus ya tenía todo preparado cuando de repente una enorme y espesa niebla cubrió toda la tierra.

Desorientado y asustado, Papá Noel se preguntaba cómo lograrían volar el trineo si no conseguían ver nada. ¿Cómo encontrarían las chimeneas?, ¿Dónde dejarían los regalos? A lo lejos, Santa Claus vio una luz roja y brillante y empezó a seguirla con su trineo y renos. No conseguía saber de qué se trataba, pero a medida que se acercaban, se llevarían una enorme sorpresa. ¡Era el reno Rudolph! Sorprendido y feliz, Papá Noel pidió a Rudolph que tirara él también de su trineo. El reno no podía creérselo. Lo aceptó enseguida y con su nariz iluminaba y guiaba a Santa por todas las casas con niños del mundo.

Y fue así como Papá Noel consiguió entregar todos los regalos en la noche de Navidad, gracias al esfuerzo y la colaboración del reno Rudolph. Sin su nariz roja, los niños estarían sin regalos hasta hoy. Rudolph se convirtió en el reno más querido y más admirado por todos. ¡Un verdadero héroe!

La flor de Nochebuena o Poinsettia (Leyenda de México)
Cuenta una leyenda que hace mucho, mucho tiempo, en un pequeño pueblo de México, todos los habitantes se reunían en la iglesia cada año durante el nacimiento de Jesús para dejarle algún regalo.

A Pablo le encantaba aquella tradición. Todos los años veía llegar a muchas personas desde muy lejos con regalos hermosos: cestas de fruta, ropa, algún juguete... Pero según pasaban los años, Pablo se ponía más y más triste. Él sólo veía como todos depositaban sus regalos, pero él no tenía nada que regalar pues era muy pobre y eso lo hacía sentir mal.

Pablo quiso esconderse para evitar que vieran que no tenía nada para dar. Se escondió en un rincón de la iglesia y comenzó a llorar, pero pronto de sus lágrimas que habían caído al suelo, comenzó a brotar una hermosa flor con pétalos rojos.

Pablo comprendió que aquella flor era un regalo de Dios, para que Pablo se la regalara al niño Jesús. Contento fue y deposito aquella flor juntos con los demás regalos, pero manteniendo el secreto que había nacido de sus lágrimas.

El resto de personas, al ver aquella planta tan bella, decidieron llevar una idéntica cada año. Ese gesto, poco a poco, se convirtió en una tradición, y hoy en todos los hogares, todas las Nochebuenas esa bella flor deslumbra a todos con sus intensas hojas rojas.

Cuando el estrés nos supera

Se sabe que los trastornos emocionales derivados del estrés, como la ansiedad y la depresión, son los problemas de salud mental más prevalentes del mundo. Los estudios demográficos muestran que hasta un tercio de las personas en el mundo sufren algún tipo de ansiedad a lo largo de su vida.

Vivimos en la década de la mega información, de la falta de sueño que nos ocasiona la adicción a las pantallas, de la pasión y la comunicación por Instagram y las redes sociales, de los amores virtuales y de la inmediatez. Vivimos en un mundo instantáneo que se presenta fugaz y exigente a la vez. Corremos. Los segundos parecen milenios. Sentimos que el tiempo no nos alcanza. Siempre queda algo por hacer, algo por resolver. ¿Y la vida? ¿Qué pasa con nuestra vida mientras corremos entre selfies, mensajes, historias de Instagram, noticias, videos que se viralizan? ¿Qué pasa con nosotros en medio de esta maratón de bytes, likes, matches, video juegos, imágenes y emojis?

La especialista en cambios generacionales Jean Twenge advierte que los adolescentes están sufriendo trastornos emocionales derivados del estrés. Según ella, esto se relaciona a  que es la primera generación que ha crecido con un smartphone entre las manos. Su hipótesis: aparecen los smartphones, empeora la salud mental de los jóvenes.

Uno de los argumentos principales de Twenge, profesora de psicología en la Universidad de San Diego (EE UU), es que los jóvenes se sienten bien o mal con relación a su percepción de cómo les va a los demás. El problema es que las redes sociales suelen ofrecer una ventana a los momentos más atractivos de las vidas ajenas. Y con eso que ven en las redes sociales es con lo que se comparan los adolescentes.

Un estudio científico demostró que limitar el tiempo en Facebook, Instagram y Snapchat reducía la soledad y la depresión en 143 estudiantes de grado de la Universidad de Pensilvania.

El psicólogo clínico Scott Stanley de la Universidad de Denver (EE UU), opina que las redes sociales aumentan la ambigüedad y la incertidumbre en las interacciones personales.

Según Stanley los jóvenes invierten tiempo y esfuerzo en decodificar los confusos estímulos sociales que les llegan a través del smartphone, casi nunca en forma de llamadas.

Este es el mundo en el que estamos inmersos. Aquí vivimos. Conectados, estimulados virtualmente, rodeados de incertidumbre y de prisa. El estrés es un modo de responder a esta multiplicidad de estímulos y de presiones.

El estrés excesivo puede afectar tanto a nivel emocional como físico. ¿Pero cómo saber si está experimentando un nivel de estrés demasiado elevado?

Las personas con estrés crónico tienen la impresión de que ese es su estado natural. Por eso a veces no reconocen los síntomas.

 

Algunos síntomas de estrés son:

  • Dolor de cabeza. Si está sintiendo dolores de cabeza frecuentes sobre todo de tipo tensional el estrés puede ser el causante.
  • Contracturas musculares. Este es uno de los síntomas más típicos del estrés. El cuerpo se tensiona y los músculos se contraen causando malestar y dolor. Puede aparecer dolor muscular en al cuello, los hombros o en cualquier músculo del cuerpo o de la cara. La boca y la mandíbula suelen apretarse con fuerza causando bruxismo.
  • Problemas para dormir. El estrés afecta al sueño de diferentes maneras. Puede causar insomnio, puede hacer que duerma menos o que se despierte a cada rato en mitad de la noche, de modo que se levanta cansado. También puede causar lo contrario, un estado de somnolencia y sueño en exceso. 
  • Estar más proclive a tener enfermedades. El estrés afecta al sistema inmunitario que es el que nos defiende de los gérmenes y virus.  De modo que es posible que uno se contagie distintas enfermedades con más facilidad.
  • Malestar físico. Como sarpullidos en la piel, dolor de estómago, descomposturas, problemas en la presión arterial, etc.
  • Mayor irritabilidad. Si está irritable la mayor parte del tiempo puede deberse a la existencia de estrés.
  • Mal humor. El estrés arruina el humor y el carácter. Se pierde la paciencia y el bienestar anímico.
  • Poca capacidad concentración. Trae dificultades para prestar atención y para concentrarse en cualquier tarea.
  • Problemas de memoria. El estrés causa un deterioro momentáneo en las funciones cognitivas. La memoria suele ser una de las grandes afectadas. Uno anda olvidadizo, distraído, con la cabeza en otra parte. De este modo, las tareas cotidianas se vuelven cada vez más difíciles de llevar adelante.
  • Disminución del deseo sexual. En situaciones de estrés excesivo el deseo disminuye o desaparece.

 

Ser padre: un trabajo a tiempo completo

El trabajo de un padre nunca termina, suelen decir los que saben del tema. Y es cierto. Sea cual sea la edad de los hijos siempre el padre es y será un referente y un modelo. Un modelo que a veces los hijos querrán imitar y otras intentarán ser lo más distintos posible.  Para bien o para mal el padre deja una marca imborrable en la vida psíquica de las personas. Por su forma de ser, por su modo de ejercer la paternidad, por su presencia o por su ausencia el padre es fundamental para el desarrollo psicológico de las personas.

¿Pero cómo ser un buen padre?
Algunos especialistas se encargaron de hacer un listado con recomendaciones que pueden orientar en esta difícil tarea.
1. Dedíqueles tiempo. Por supuesto que la presencia en las tareas y situaciones cotidianas es fundamental. Pero acá no hablamos sólo de cantidad de tiempo sino, especialmente,  de la calidad del tiempo que comparten. Se trata de encontrar momentos exclusivos en los que compartan alguna actividad, juego, charla o lo que sea. Un tiempo en el que realmente disfruten estar juntos.

2. Demuestre su cariño. Lamentablemente muchos hombres se criaron en una cultura donde no era costumbre que el papá demostrara afecto o que participara en la crianza de los hijos. Y debido a eso a veces les cuesta expresar sus sentimientos. Para los niños sentir el afecto y la aceptación del padre es fundamental para desarrollar una buena autoestima y seguridad en sí mismos.

3.  Acompañe a sus hijos en los momentos importantes. Organice su tiempo modo que pueda estar presente en el primer día de clases de su hijo, en el primer recital de ballet, o en cualquier oportunidad que para el niño sea importante. Sus hijos recordarán estos momentos por el resto de sus vidas y su presencia hará que el vínculo se fortalezca.

4. Desarrolle una buena comunicación. La comunicación es la base de la confianza.  Hable con sus hijos diariamente para estar al tanto de lo que les preocupa, lo que harán durante esa semana y lo que proyectan. Los niños y adolescentes necesitan sentirse escuchados. Aprender a escucharlos con respeto es la forma de establecer una comunicación sana que se mantendrá a lo largo de los años.

5. No pierda el control. Gritar no es la solución a ningún problema. Si bien es necesario poner límites y educar a los hijos, no es a través de los gritos y de malos modos que esto se consigue. Si grita y pierde el control, sólo conseguirá que sus hijos le tengan miedo. Y nada bueno se consigue a través del terror.

6. No sea violento. Jamás use la violencia en su hogar, ni hacia sus hijos ni hacia su mujer, ni hacia ningún miembro de la familia. La violencia causa un daño irreparable.

Sin importar lo enfadado que esté, NO DEBE JAMÁS golpear, lastimar o sujetar fuertemente a sus hijos ni a ningún miembro de la familia. Cualquier forma de violencia los dañará física y emocionalmente.

Recuerde que cuando hablamos de violencia incluimos:

  • Violencia física: golpear, empujar, causar cualquier tipo de daño físico.
  • Violencia verbal: gritar, insultar, descalificar.
  • Violencia psicológica: humillar, someter, aterrorizar, manipular.
  • Violencia sexual: cualquier forma de abuso sexual.

7. Exprese su orgullo: Hágale saber a sus hijos lo orgulloso que está de ellos.  Resalte sus destrezas y virtudes. Ellos necesitan su aprecio y aliento. De esta manera sus hijos crecerán fuertes y seguros de sí mismos.

8. Enseñe con el ejemplo. Los niños son grandes imitadores. Van a copiar sus acciones y su forma de vivir. Por eso, la mejor forma de educarlos es a través del ejemplo. No haga nada que usted no quiera que repitan sus hijos. Si quiere enseñarles a sus hijos a no mentir lo primero que tiene que hacer es dejar de mentir. Es inútil enseñar algo con las palabras si luego se contradice con los hechos. Si no quiere que sus hijos fumen o beban, entonces tampoco debe hacerlo usted. Si quiere que sus hijos sean amables, entonces así debe comportarse usted con las demás personas. Si quiere que sus hijos tengan buen carácter, tenga usted mismo buen carácter en su hogar.

9. Trate a la madre de tus hijos con respeto. No importa si están juntos, separados, enojados o en conflicto. Lo importante es no perder el respeto.

Tratar a la madre de sus hijos con respeto significa:

  • Compartir el cuidado de los hijos y los quehaceres de la casa.
  • Mostrar su apoyo aunque estén peleados.
  • No denigrarla ni insultarla ni menospreciarla.
  • No poner en duda su autoridad.
  • No burlarse.  

10. No los sobreproteja. Es necesario aprender a cuidarlos sin sobreprotegerlos. Poco a poco los niños tienen que aumentar su autonomía y su independencia. Un buen padre tiene que poder acompañar ese proceso sin descuidarlos.
 

¿Problemas con el alcohol?

Beber en exceso es un gravísimo problema que padecen muchas personas. Problemas y más problemas es lo que trae el consumo desmedido de alcohol. Sin embargo, y, a pesar de esto, no es fácil reducir o detener el consumo de alcohol.

Cuando los niveles de adicción al alcohol son altos es necesario que la persona recurra a buscar ayuda profesional o a los grupos de apoyo para poder parar con ese hábito que le está arruinando la vida.

El primer paso es ser capaz de reconocer que se está teniendo un problema con el alcohol. Y esto no es tan fácil. La mayoría de las personas con consumo problemático suelen creer que pueden controlar su consumo. En general se esconde o se niega el problema.  Y suele ser difícil aceptar que es el alcohol quien controla y maneja su vida. En muchos casos sólo se busca ayuda al llegar a una situación límite. Y lamentablemente, a veces ya es tarde pues el daño ya ha afectado a demasiados aspectos de la vida.

Hay que entender que el consumo de alcohol en exceso es un problema de salud y debe ser tratado. Pero no sólo el que consume se ve afectado. Todo el entorno del bebedor sufre las consecuencias de sus excesos con la bebida.

El consumo desmedido de alcohol deteriora la calidad de vida de la persona y de su entorno. Su pareja, sus hijos, sus padres, sus familiares y amigos ven como el alcohol va destruyendo a la persona y a todos los que están a su alrededor. Es necesario pedir ayuda.

Algunos síntomas de que se tiene problemas con el consumo de alcohol son:

  • Bebe más de lo planeado. No consigue controlarse una vez que empieza a beber.
  • Intenta reducir el consumo o dejar de beber, pero no puede.
  • Tiene un impulso fuerte por consumir alcohol. Un impulso que se le impone y no puede dominarlo.
  • El consumo de alcohol está causando que falte al trabajo o a la escuela, o que tenga problemas con los demás a causa de la bebida.
  • No puede dejar de beber aunque le cause problemas graves con su familia y amigos.
  • Dejó de hacer actividades que solía disfrutar, a causa del alcohol.
  • Se pone y pone a otros en situaciones de riesgo como conducir habiendo bebido, tener sexo sin protección, situaciones de violencia, etc.
  • Sigue bebiendo a pesar tener un problema de salud causado por el alcohol.
  • Necesita cada vez más alcohol.

Beneficios de no consumir alcohol en exceso
Los cambios y beneficios que trae el dejar de consumir se notan rápidamente en distintas áreas de la vida. Es un esfuerzo que vale la pena. Piense que si deja de beber en exceso es mucho más lo que gana que lo que pierde.

1. Mejora la salud física
Al dejar de consumir alcohol en exceso grandes cambios se sienten en la salud general del cuerpo. Se pierde peso, mejora el aspecto de la piel, mejora la calidad del sueño y mejora la salud del aparato digestivo. A largo plazo el corazón, el hígado y el cerebro son altamente beneficiados.

2. Mejora la salud mental
El consumo excesivo de alcohol perturba la vida psíquica y emocional. Se suelen vivir desbordes emocionales, con crisis de ira, violencia o estados de tristeza y desgano.

Al liberarse de la dependencia al alcohol el psiquismo se ordena. Poco a poco se va volviendo al propio eje. Ese hace que las cosas se vean de otra manera. También permite que el funcionamiento mental se equilibre y se pueda trabajar sobre las frustraciones o emociones que hay que cambiar.

3. Mejora la economía
El consumo de alcohol está asociado con un gasto irracional del dinero. Dejar de consumir  tiene efectos positivos en las finanzas personales.

4. La vida es menos problemática
Sin duda, el consumo de alcohol trae muchos problemas a la vida. Problemas económicos, problemas en las relaciones, con el trabajo, problemas de salud, etc. Dejar de beber hace que todas esas áreas mejoren. 

5. Mejora el uso del tiempo
El consumo desmedido de alcohol requiere mucho tiempo. Por un lado el tiempo para obtener el alcohol, el tiempo para la ingesta y luego el tiempo para recuperarse del exceso. La persona con consumo problemático de alcohol dedica gran parte de su tiempo a esta actividad. Dejar de tomar, le permitirá usar su tiempo en muchas actividades que seguramente había descuidado.

6. Mejora las relaciones personales
El consumo excesivo de alcohol perturba el carácter y la estabilidad. Esto suele generar todo tipo de conflictos en las relaciones con los demás. Desde accesos de ira, situaciones de violencia, estallidos de mal humor, hasta estados de victimización y culpa pueden ocurrir debido al alcohol. La relación con los otros se vuelve un campo de batalla en el que ocurren todo tipo de conflictos, frustraciones y decepciones. Al dejar de beber la persona va recuperando la estabilidad y el estado de ánimo, y eso posibilita que las relaciones vuelvan a la normalidad.

Reír es saludable

Sigmund Freud afirmaba que la risa  ayuda a liberar la energía negativa.

El diccionario indica que: “La risa es una respuesta biológica producida por el organismo como respuesta a determinados estímulos”. Y agrega: “En los seres humanos, la risa se inicia, en promedio, hacia los cuatro meses de edad, y, según los recientes estudios científicos, constituye una forma de comunicación innata heredada de los primates e íntimamente relacionada con el lenguaje.”

Muchos estudios de la actualidad confirman que reírse hace bien. Mejora la salud  física, mental y el bienestar de la persona.

Se dice que las personas que ríen mucho tienen una vida más larga y más feliz.

La risa es espontanea y natural en la infancia y en la adolescencia. Sin embargo, con el paso del tiempo, muchos adultos van perdiendo la capacidad de reír y el sentido del humor. Se vuelven excesivamente serios, y hasta critican a los que ríen demasiado. No saben que al dejar de reír se están privando de muchos beneficios que la risa trae.

 

10 beneficios de la risa

  1. La risa prolonga la vida: Según algunas investigaciones publicadas por la revista Archives of general Psychiatry, las personas que ríen y se toman la vida con humor tienen más probabilidades de vivir más tiempo.
  2. La risa estimula el sistema inmunológico: Reír hace que nuestro sistema inmunológico esté activado. Esto quiere decir que estamos más protegidos ante las enfermedades.
  3. Reír fortalece los músculos: Cada vez que nos reímos a carcajadas usamos un total de 430 músculos. Al reír todos ellos se contraen y se relajan. Estas contracciones y relajaciones hacen que los músculos trabajen de la misma manera que lo hacen cuando hacemos ejercicio, y esto los fortalece.
  4. Combate el estrés: reír reduce el estrés por el bienestar que causa, por la descarga de energía que genera y  por la relajación posterior que provoca la activación de tantos músculos.
  5. Alivia el dolor: Según un estudio realizado en Gran Bretaña, se halló que tan solo con 15 minutos de risa al día, la persona puede aumentar su nivel de tolerancia al dolor en un 10%.
  6. La risa disminuye la depresión: Reírnos hace que disminuya la tensión, el estrés, la ansiedad y la irritación. Estos cuatro factores están directamente relacionados con la depresión. Existe un tipo de terapia que utiliza la risa como herramienta para la cura de los pacientes; la Risoterapia.
  7. Reír oxigena el cuerpo: Con la risa podemos llegar a duplicar el oxígeno que respiramos, mejorando así la oxigenación del cuerpo.
  8. La risa segrega endorfinas: A mayor intensidad de la risa, más endorfinas se segregan. A mayores niveles de endorfinas, más felices nos sentimos. La risa también genera otros tipos de hormonas que contibuyen a este estado de felicidad, como la dopamina y la serotonina.
  9. Reír mejora la socialización: La risa genera experiencias positivas compartidas, y esto ayuda a nuestra socialización. Un buen momento de risas compartidas puede estrechar lazos y mejorar relaciones. La risa es contagiosa y genera empatía con los demás.
  10. La risa hace que nuestra respiración mejore: Respirar de una forma correcta es muy importante.  La risa continuada hace que nuestros pulmones se limpien de forma completa de aire residual y al expulsarlo pueda entrar de nuevo aire fresco, el cual será rico en oxígeno. Reír hace que respiremos a un nivel más profundo, provocando una buena oxigenación completa en todo el organismo.

¿Cómo hacer para reír más?

Al crecer y tener que enfrentar responsabilidades muchos adultos pierden el hábito de reír. Ya no se tientan por cualquier cosa y raramente se ríen a carcajadas. Se vuelven serios, pero con una seriedad grave que casi parece una amargura. Recuperar la risa, la risa incontenible, la capacidad de reír hasta que duela la panza y se llenen los ojos de lágrimas es algo que vale la pena. Es bueno intentarlo y buscar situaciones que pueden provocar unas buenas ganas de reír:

  • Ver comedias y series divertidas.
  • Reírse de uno mismo.
  • Tomar las situaciones que nos pasan con humor.
  • Leer libros divertidos.
  • Rodearse de gente divertida y de buen humor que contagien las ganas de reír.
  • Tener una mirada cómica sobre las cosas. El humor está en todos lados, todo tiene un costado cómico, basta con que sepamos mirarlo.
  • Compartir chistes y episodios graciosos que causen risa.
  • Visitar páginas web de humor y compartir con amigos y familia lo que nos parece chistoso.
  • Practicar actividades divertidas que contribuyan a nuestro buen humor.

 

La comezón del séptimo año

Parece ser que el séptimo año es un año bisagra para los matrimonios. Algo se estanca. El amor y el entusiasmo no fluyen como antes. Aparecen tentaciones peligrosas. La fantasía de tener una aventura con otra persona empieza a sonar con más fuerza en la cabeza. Según la creencia popular las relaciones de pareja pasan por una fuerte crisis  en el séptimo año. Y a esta crisis se la conoce como “la comezón del séptimo año”. ¿De dónde surge esta idea?

El nombre  proviene de una obra teatral de George Axelrod, estrenada en Broadway en 1952. Más tarde, en el año 1955,   se estrenó  a la famosa película de Billy Wilder que también se llama La comezón del séptimo año (The seven year itch).

La película plantea la enorme tentación que tiene un hombre casado  ante los coqueteos de su vecina (Marylin Monroe), a los que finalmente no sucumbe por respeto a su familia.

A partir de estas obras se popularizó la idea del peligro del séptimo año para las parejas. ¿Pero cuánto hay de cierto en esto? ¿Es una realidad o un mito producto de la ficción?

El psicólogo Karl Pillemer, en una entrevista para Huffington Post  explica que en verdad no existen evidencias científicas de que se produzcan problemas maritales exactamente a los 7 años de relación, sino que ese número es un promedio.

Dice el psicólogo: “Las parejas no deben temer al séptimo año como una amenaza única. Los estudios muestran que, en promedio, la satisfacción conyugal y la calidad general caen durante los primeros años en que las personas están juntas, cuando la ‘vida real’, y en particular los niños, entran en escena“.

La realidad es que, después de muchos años de estar en pareja comienza una etapa más rutinaria. La vida ya no es tan divertida. Hay deudas, niños que cuidar, labores que atender, cansancio, preocupaciones, miedos. Todo esto puede armar un combo letal para el amor de pareja. La fantasía de infidelidad empieza a rodar con mayor frecuencia. Puede ser que aparezcan terceros que resulten más seductores y atractivos que la propia pareja. Lo que se había construido hasta el momento parece pender de un hilo.

La crisis puede darse en el séptimo año, pero también en el sexto, octavo, etc. La falta de novedad, la rutina, la costumbre, son algunos de los enemigos de las parejas que, con el tiempo, empiezan a provocar la famosa comezón.

Obviamente, se trata de una crisis. Superarla o no, dependerá de la capacidad de la pareja para renovarse.

Algunas indicaciones para superar las crisis

  1. Darle espacio al diálogo: busquen un momento para hablar. Mantener la comunicación y el interés por el otro es fundamental. La falta de comunicación es un factor importante en la picazón de los 7 años. Tómese el tiempo para hablar con su pareja todos los días.
  2. Entender que algunas etapas son más exigidas: cumplir con horarios, rutinas y responsabilidades es agotador. Al estar cansados, es más fácil que surjan fricciones y discusiones. Por eso, es clave ser pacientes y tolerantes. Y saber aceptar momentos de frustración.
  3. 3. Buscar espacios para estar solos: una pareja necesita tener tiempo para hablar, mimarse, escucharse y reencontrarse. Es fundamental hacerse el tiempo y el espacio para tener momentos de intimidad. Descuidar la intimidad es un error fatal que puede llevar a la destrucción de la pareja.
  4. Combatir el aburrimiento: Un estudio realizado por la Universidad de Michigan y la Universidad de Stony Brook descubrió que el aburrimiento es una de las mayores causas de la comezón del séptimo año. Es recomendable hacer una nueva actividad juntos como pareja. Compartir actividades y experiencias nuevas. Sorprenderse juntos es esencial. No hay que permitir que la relación se convierta en algo aburrido.
  5. Programar una cita nocturna: Las obligaciones pueden reducir el tiempo que antes le dedicaban al romance. Programar una cita nocturna, vestirse especialmente para la ocasión, volver a seducir y a conquistar a su pareja puede ayudar a recuperar el romanticismo.
  6. Desarrollar nuevos intereses: el aburrimiento en la vida es peligroso. Busque cosas nuevas que lo entusiasmen. Esto también le dará más cosas de que hablar y le ayudará con su pareja.
  7. Reconocer el problema: aceptar que algo no está funcionando entre ustedes  significa que podrán tratar la crisis de manera más eficiente. Recuerde que siempre puede buscar ayuda profesional si la crisis es muy aguda.
  8. Hacer una lista de pros y contras: anote todo lo que perdería si deja su relación actual y lo que cree que ganaría. A veces, ver las cosas por escrito, ayuda a valorar y a elegir lo que uno quiere y necesita. 

¿Cómo ayudar a alguien que sufre?

Una de las situaciones más difíciles que nos tocan vivir es ver a alguien que está sufriendo y no saber cómo ayudarlo. Esto es especialmente penoso si se trata de una persona  querida y cercana.

Normalmente cuando sabemos que una persona está atravesando un momento difícil lo primero que intentamos hacer es tratar de buscar una solución para su situación. Escuchamos cuál es el problema y automáticamente empezamos a pensar en soluciones que puedan ayudar. Nuestra atención se focaliza en las posibles soluciones y dejamos de prestar atención a lo que la persona expresa.

De este modo desatendemos su verdadero padecimiento.  Y negamos una realidad: a veces hay cosas que no tienen solución. Simplemente hay que atravesarlas, soportarlas y, aprender de ellas.

El famoso doctor Jung escribió que la base de la ayuda terapéutica está en escuchar sin juzgar los problemas del otro, en aceptarlos y no colocarse por encima de su dolor.

1. Escuchar
Esta es la base de la ayuda: saber escuchar. Prestarle al otro nuestra atención, nuestro tiempo, y nuestro atento silencio para que pueda poco a poco expresar sus sentimientos y su malestar. Saber escuchar es un arte.

Para escuchar sin interferir recomendamos:
• Busque el momento y el lugar adecuados para que la persona pueda contar con tranquilidad aquello que le sucede.
• No minimice la situación.
• Hágale saber que cuenta con su apoyo y que no lo juzgará. No hace falta decirlo con palabras, su actitud al escuchar es lo que cuenta.
• No lo presione.
• Permita que la persona hable cuando lo considere adecuado.
• No le haga miles de preguntas.
• Déjelo hablar y respete su silencio.
• No lo interrumpa.
• Permita que hable el tiempo que sea necesario. Muchas veces desahogarse es el mejor remedio.
• No lo juzgue. Para comprender es necesario liberarse de los propios preconceptos y escuchar sin prejuicios.

2. Mantenerse cerca
Otro modo de ayudar a alguien que sufre es no dejarle solo. Que el otro sepa que está allí si lo necesita. Acompañarlo. Hacerle sentir la cercanía, pero sin invadirlo. Claro que no es fácil, pero es posible y hay que intentarlo.

Muchas veces la persona que sufre se aísla. Evita la compañía y ni siquiera responde los mensajes o los llamados. Es importante hacerle sentir que no está sola sin invadirla y respetando sus necesidades y sus tiempos. Para esto es necesario ser sutil y al mismo tiempo perseverante.

Otra forma de cercanía es brindarle ayuda con alguna de las actividades cotidianas que quizás la persona no puede cumplir, como ayudarle con la compra diaria, con la organización de la casa, etc.

3. No confrontar
No es momento de confrontar. Es importante manejarse con tacto. Por un lado, es necesario  ser firme y no dejar que la persona “se derrumbe”.

Pero por otro lado, hay que ser flexible y evitar las confrontaciones. Para conseguirlo aconsejamos:
• Evitar imponer las propias  opiniones.
• Respetar los tiempos del otro.

4. No  abrumar con consejos
¿Quién es uno para suponer que sabe lo que es mejor para el otro? El secreto de la ayuda es poder escuchar y respetar lo que el otro dice. En la desesperación por brindar ayuda a veces uno deja de escuchar al otro y sólo se escucha a sí mismo y a lo que cree que es mejor.

No es momento de consejos. Es momento de escuchar, entender y respetar.

5. Tener paciencia
Los procesos de recuperación suelen ser lentos. Después de una gran pérdida el psiquismo necesita un largo tiempo de elaboración para recuperarse.

Los procesos son extensos y no pueden acelerarse. Es necesario entenderlo para respetar esos tiempos. Lo peor que se puede hacer es querer acelerar ese proceso y comunicar nuestra ansiedad por la recuperación del otro. La persona que está pasando un mal momento no puede lidiar con su dolor y con la ansiedad de los demás por verla bien nuevamente.

Hay que pensar que el dolor psíquico tiene tanta realidad como la fractura de un hueso. Cualquiera entiende que si se le rompe un hueso necesitará un tiempo para recuperarse. A nadie se le ocurre “obligar” al cuerpo a que acelere sus ritmos. La misma actitud de respeto por el proceso hay que tener con el sufrimiento psíquico. 

En este sentido es esencial la paciencia. Es decir, respetar los tiempos que el proceso de recuperación requiere, sin tratar de imponer los tiempos nuestra pretensión de que el otro esté bien ya mismo.

Amores on-line

Cambia el mundo y nosotros cambiamos con él. Cambian nuestras nociones del tiempo y del espacio, cambia la forma en la que percibimos la realidad, cambian nuestras necesidades, y también, claro está, cambia nuestro modo de relacionarnos con los demás.

Y, en el medio de esa situación de cambio constante, el amor sigue allí, acechando, esperando. Mujeres y hombres de todas las edades buscan encontrar a la persona que les despierte ganas, alegría, deseo. ¿Pero cómo es esa búsqueda en la era digital?

Para muchos los modos tradicionales ya no funcionan. Y es que las apps de citas y las redes sociales son ahora parte central de nuestras vidas. Muchas historias de amor y de desamor nacen y se apagan dentro del mundo digital.

Se dice que en el mundo, por semana, un millón y medio de primeras citas se arreglan en Tinder. Y Tinder es sólo una de tantas aplicaciones que se utilizan para buscar con quién salir. Otras aplicaciones, como Happn, Grindr, Match.com, OkCupid, también cambiaron las maneras de conocerse y de, eventualmente, enamorarse.

¿Hay alguna diferencia entre conocerse en persona o a través de una plataforma digital? ¿Cuáles son los pros y los contras? Muchos investigadores se plantean el tema, e intentan dar respuesta a los múltiples interrogantes que estos modos de conocerse generan.

Nicole Ellison, profesora en la Universidad de Michigan, se abocó a estudiar cómo se presentan los individuos en sus perfiles de aplicaciones de citas. Según ella, estas apps "aumentan la cantidad de potenciales parejas y les permiten a las personas acceder a más información sobre esas potenciales parejas que la que tendrían en un primer encuentro cara a cara, como un bar o una fiesta".

Sin embargo, esta primera información que recibimos de manera digital no suele ser del todo veraz ni suficiente para afianzar y sustentar el deseo en una relación.

Eli Finkel, profesor de psicología de Northwestern University aclara que luego del primer encuentro, los efectos de las citas online son mucho más pequeños. Sostiene que es posible que la cantidad de otras posibles parejas haga que las personas sean menos proclives  a seguir saliendo con alguien que no termina de cerrarles.

Por otra parte, para Finkel, los algoritmos no son efectivos a la hora de predecir si dos personas se van a llevar bien. Sostiene  que una relación es una entidad muy distinta a las personas involucradas en ella. La química romántica parece ser imposible de predecir por adelantado, aclara.

Los algoritmos se basan en la información que proveen los participantes en sus perfiles. Pero esa información suele estar distorsionada. Los participantes suelen querer dar una versión mejorada de ellos mismos en su perfil. La profesora Ellison comparó el peso y la altura reales de 80 aspirantes a conseguir pareja en línea con lo que mostraban  en sus perfiles. Encontró que los hombres tienden a agregarse altura y las mujeres a quitarse peso.

Así es que esta primera imagen que recibimos del otro, es lo que el otro decide mostrar en su perfil. La realidad irá apareciendo poco a poco, a medida que la relación prospere. Y, especialmente, cuando llegue el momento de conocerse en persona.

El cuerpo real del otro, el tono de su voz, el olor, su modo de moverse, y su gestualidad, agregan una tridimensionalidad que el encuentro digital no permite evaluar. Así, afirma Finkel, a primera impresión en la aplicación no es suficiente para iniciar una relación.

¿Y qué pasa a la hora de separarse?
Ilana Gershon, profesora de antropología de la Universidad de Indiana, publicó un libro sobre rupturas de pareja a través de los medios digitales. En el mismo muestra que la digitalización también ha marcado los modos de encarar una ruptura sentimental.

"Tener todas estas opciones para terminar las relaciones ha hecho que las personas decidan separarse de nuevas maneras, y que tengan que tomar nuevas decisiones una vez que se separan, como qué hacer con los rastros de la pareja en Facebook, o si eliminar el número de los contactos del celular para no llamarla en un momento de vulnerabilidad o borrachera", comenta la autora.

Bloquearlo, dejar de seguirlo en Instagram, borrar sus fotos, espiarlo en las redes, dejar de ver sus historias, o por el contrario tratar de saber todo lo que hace, son algunos de los nuevos desafíos que aparecen en las rupturas amorosas. La realidad se ha expandido hacia lo digital y las huellas de una relación en internet suele ser tan poderosa como las marcas que ha dejado en el recuerdo o en la casa que han compartido.

¿Qué es la depresión otoñal?

Con la llegada del otoño llegan muchos cambios a la vida de todos. Comienza la estación de los colores ocres, de las temperaturas más frescas y de los días de lluvia. Llegan cambios en la cantidad de luz solar que recibimos, cambios en la duración del día, cambios en la temperatura, y cambios en los colores de la naturaleza que se dispone para enfrentar el invierno.

Así también nosotros experimentamos cambios en nuestro ritmo vital.  Todos los cambios típicos del otoño afectan e influyen en nosotros de diversas maneras. En algunos casos puede ocasionar un estado de ánimo especial conocido como depresión otoñal.

Es bueno saber qué quizás algo de esto puede estar ocurriéndonos y, en ese caso, saber qué cosas son convenientes hacer para evitarlo.

¿De qué se trata la depresión otoñal?
La llegada del otoño  puede causar sentimientos de tristeza, de falta de ánimo, de sopor y de cierto desgano. Algo parece apagarse en nosotros y hacer las cosas cotidianas nos cuesta más que antes. Podemos estar más introvertidos y melancólicos, como si nuestro ánimo acompañara este momento especial de la naturaleza. Todos estos sentimientos que pueden aparecer en otoño son parte de lo que llamamos la “depresión otoñal”.

Se trata de un estado depresivo causado por los cambios que ocurren en otoño. La depresión otoñal es parte del trastorno afectivo estacional, es decir, de una depresión vinculada con el cambio de estación. Las señales de alerta suelen comenzar al inicio del otoño.  En la mayoría de los casos se termina al finalizar el invierno.

Este padecimiento conocido como Trastorno Afectivo Estacional es un “síndrome anual recurrente”. Fue descripto por Norman Rosenthal, profesor de Psiquiatría clínica de la Universidad de Georgetown de Washington quien lo investigó durante 20 años, desde 1981.    

Síntomas de la depresión otoñal
Los síntomas de la depresión otoñal pueden variar  en cada persona. Sin embargo,  los más comunes son estos:

  • Falta de interés.
  • Pocas ganas de realizar actividades.
  • Tristeza y apatía.
  • Cansancio excesivo.
  • Cambios en el apetito.
  • Aumento o pérdida de peso.
  • Falta de motivación.
  • Pensamientos negativos.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Trastornos en el sueño como insomnio, o su contrario sueño excesivo.

¿Cuáles son las causas de la depresión otoñal?
Las causas de la depresión son diversas. Las más frecuentes son:     

  • Serotonina: la reducción de la luz solar hace que los niveles de serotonina disminuyan.
  • Melatonina: el inicio del otoño causa desajustes en la producción de melatonina, relacionada con el sueño y nuestras emociones.
  • Reloj biológico: la disminución de la luz solar altera el reloj biológico, y afecta el estado de ánimo.     

Actividades que ayudan a sobrellevar la depresión otoñal
La depresión otoñal es un trastorno pasajero. Podemos combatirlo realizando una serie de actividades que ayudarán a sobrellevar el cambio estacional.

  1. No quedarse en casa: para combatir la depresión otoñal es aconsejable prolongar la exposición a la luz natural. Se recomienda  dar paseos en las horas del día con más luz solar.  También es excelente idea realizar ejercicio al aire libre
  2. Dormir bien: otro recurso es tratar de  dormir las horas que necesite y de manera regular durante toda la semana. Tratar de mantener las horas de sueño habituales y no alterar el ritmo del sueño es lo mejor.
  3. Cuidar la dieta: la alimentación es fundamental para afrontar con éxito este cambio de estación. Se aconseja ingerir alimentos saludables y equilibrados. Incluir en la dieta legumbres, cereales, carne y verduras que aportan hierro y fortalecen el organismo. También los  frutos secos son un buen aliado para recuperar fuerzas.
  4. Incentivar la vida social y darse los gustos: no aislarse. Es recomendable planear encuentros con familiares y amigos. También hay que darse los gustos y realizar aquellas actividades que más le agraden y entusiasmen.

Si con la llegada del otoño nota algunos de los síntomas de alerta, es necesario utilizar los recursos comentados para impedir que la depresión avance.

Si la depresión continúa debe acudir a un profesional de la salud para recibir el tratamiento adecuado.