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Tinaja de Letras- Hernando Ramírez-Santos

Hernando Ramírez-SantosHernando Ramírez-Santos es Editor Ejecutivo / Director de Noticias de Qué Pasa Media Network. Su trayetoría periodística de más de 25 años de experiencia en Colombia y Estados Unidos le ha valido una serie de reconocimientos. En 1993 ganó el premio Emmy por categoría de guiones para programas de Televisión, en 2011 recibió Premio de Oro José Martí de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas por el mejor artículo político y en 2010 el Premio de Plata José Martí al Mejor Artículo de Inmigración. Su carrera periodística la inició en el influyente periódico colombiano El Tiempo y como un buen trotamundo de las letras se trasladó a Miami donde trabajó para un programa de viajes llamado Geovision que se emitió por la cadena Telemundo. También fue presentador, periodista y productor del programa cultural "Monitor" y periodista de noticias de Caracol Radio-Miami. El Nuevo Herald de Miami lo acogió en su casa como reportero de noticias. Entonces, en busca de nuevas experiencias en el campo de los medios electrónicos, trabajó como editor de noticias de Univision.com. De cara al futuro en su carrera, se mudó a Orlando, Florida para trabajar en el periódico El Nuevo Día, como Jefe de Información. Y desde 2008 se mudó a Carolina del Norte, donde ha estado trabajando para Qué Pasa Media Network.

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Los votantes cumplieron su misión

Al menos, en lo que respecta a los resultados de las votaciones tempranas en Carolina del Norte, las cifras son bastante satisfactorias. El 45.2 por ciento del total de votantes registrados en el estado, que son 6,864.841, aprovecharon el periodo de elecciones tempranas para salir a sufragar.

Esto es un 12.2 por ciento más de la cifra de votantes que en 2012 salieron a ejercer su derecho este mismo periodo de elecciones tempranas, que además no tuvo reducción de días y horas como se registró este año. Otro dato interesante, es que el 41.7 por ciento de los que salieron a votar temprano son demócratas, casi un 10 por ciento más que los republicanos (31.9 por ciento).

También hubo un increíble 41.2 por ciento de aumento de votantes independientes que salieron temprano a las urnas a comparación de las elecciones de 2012.

En lo que respecta a los hispanos según el seguimiento hecho por la organización North Carolina’s Voice, basados en información de la Junta Electoral del estado, se registró un astronómico crecimiento del 86 por ciento votantes hispanos durante el periodo de elecciones tempranas, en comparación a 2012. Este es un reflejo del significativo aumento de registración de votantes hispanos que este año llegó a 34,824, para un total de 165,571. Un aumento del 46 por ciento con respecto a las elecciones de 2012.

Quienes entendieron el mensaje de la importancia de salir a votar en estas históricas, difíciles y agrias elecciones presidenciales de 2016, hay que aplaudirlos.

Los que prefirieron quedarse en casa, con el pretexto de que no le gustaba ninguno de los candidatos, o con el cuento de que para qué votar si todo va a seguir igual porque todos los políticos son unos corruptos que no sirven para nada, simplemente son unos perdedores.

Es un nuevo día, terminaron las elecciones, la invasión de comerciales políticos en televisión, en la radio, en Facebook.  Ahora hay que mirar hacia el futuro, a mostrarle a los funcionarios electos que el voto hispano está tomando fuerza de verdad, que si quieren seguir en sus cargos tendrán que buscarnos, tendrán que tomarnos en cuenta a la hora de tomar sus decisiones.

Las organizaciones cívicas comunitarias deberán tomar el liderazgo para que los políticos no se hagan los sordos. El trabajo apenas comienza porque se dio el primer paso en las urnas pero que el esfuerzo no termine ahí. Hay 11 millones de indocumentados que dependen de quienes salimos a las urnas para rechazar el odio, la segregación, el racismo.

La Legislatura estatal aún sigue dominada por los republicanos que tanto daño le han hecho a los inmigrantes y a otras minorías en el estado. El objetivo es cambiar a esos legisladores y por eso el trabajo para las próximas elecciones comienza hoy.

Abramos la puerta a la esperanza con el voto

En la tarde del pasado domingo en la iglesia Inmaculada Concepción de Durham, se sintió la esperanza pero a la vez el nerviosismo que hay entre las familias hispanas inmigrantes sobre el futuro que les espera después del 8 de noviembre.

Más de mil personas llegaron desde diferentes puntos del estado para participar en un foro de candidatos a la gobernación y el senado federal, organizado por el Congreso de Organizaciones Latinas de Carolina del Norte.

Los candidatos republicanos no se presentaron al foro. Algunos asistentes gritaron “tienen miedo”, cuando un panelista llamó al podio al gobernador Pat McCrory y obviamente no hubo respuesta.

La esperanza se sintió entre los asistentes cuando los candidatos expresaron sin dudar su apoyo a una reforma migratoria en el próximo gobierno. Se levantaron de sus asientos, aplaudieron. Pero también abuchearon al candidato Roy Cooper porque evitó dar un sí defitivio al apoyo de licencias para los indocumentados en Carolina del Norte.

El mexicano Oscar Hernández asistió con su familia a escuchar a los candidatos y en su rostro se reflejó esa ansiedad de que se conviertan en realidad las promesas de los políticos para mejorar la vida de los inmigrantes. Tiene la esperanza de que haya un cambio. Pero ante la posibilidad de que Donald Trump pueda ganar la presidencia, Oscar suelta una risa nerviosa y en sus ojos se lee la angustia.

Y comenta que si eso pasa, las cosas van a cambiar para los latinos, pero no piensa darle el gusto a Trump de salir corriendo si el candidato republicano llega a la presidencia y resuelto dice “me voy a esperar hasta que me eche”.

Seguramente ese es el mismo pensamiento que tienen en estos momentos la gran mayoría de los 11 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos.

A solo una semana de las elecciones, las tensiones están en el punto más alto. Las encuestas muestran que es muy poca la diferencia entre uno y otro candidato y básicamente, cualquier cosa puede ocurrir el 8 de noviembre.

Para los inmigrantes, las opciones son claras: si gana Hillary Clinton, se abrirán las puertas a una solución migratoria, se mantendrán las acciones ejecutivas, no habrá persecución ni expulsiones masivas, ni un muro en la frontera con México.

Con Trump presidente, sería totalmente lo contrario. El comienzo de una pesadilla que solo Dios sabe cómo pueda terminar.

La única manera de evitar la pesadilla, es votando por la candidata demócrata. Los votantes hispanos no  pueden darse el lujo de abstenerse, todos tienen que salir a las urnas.

Desde el 20 de octubre salga a votar

A partir de este jueves 20 de octubre se decidirá el futuro de Estados Unidos.

Y no es una exageración. Cada voto cuenta y quien piense lo contrario a estas alturas del partido, está viviendo en un mundo de fantasía.

Al iniciarse el periodo de votaciones tempranas en Carolina del Norte, las voces de los electores se tienen que hacer sentir con fuerza.

Como este periódico, una gran mayoría de publicaciones diarias, semanales, mensuales, numerosas cadenas de noticias por televisión y otros medios electrónicos, han expresado su respaldo a la candidatura de la demócrata Hillary Clinton porque es la persona más preparada para convertirse en presidenta de Estados Unidos. El candidato republicano, Donald Trump, lo único que ha demostrado es que sabe entretener a un sector de votantes diciendo disparates, vendiéndose como el gran empresario que en realidad no lo es.

Pero con ese show ha logrado llegar hasta donde está y ciertamente sigue siendo un rival de cuidado a pesar de todos los escándalos sobre su inexcusable y grosero comportamiento hacia las mujeres.

Por eso es tan importante que los electores en Carolina del Norte no esperen hasta el 8 de noviembre para salir a votar.  Ese día las filas van a ser largas y si no tiene el tiempo disponible y la paciencia para esperar al menos una hora para sufragar, entonces planee ir a uno de los centros de votación que estarán abiertos a lo largo y ancho del estado hasta el 5 de noviembre. Casi todos estarán abiertos de lunes a sábado, en muchos condados también estarán abiertos los domingos.

Además, el esfuerzo que se ha hecho para registrar a nuevos votantes está dando sus frutos. Hasta el 15 de octubre, según las cifras de la Junta de Elecciones de Carolina del Norte, hay registrados para votar 159,122 ciudadanos de origen hispano, una cifra que definitivamente puede marcar la diferencia en estas elecciones, así como ocurrió en el 2008 cuando Obama ganó el estado por un poco más de 14,000 votos.

Así mismo, hay más de dos millones de votantes registrados como independientes, 3.6 millones de mujeres votantes y 1.5 millones de electores afroamericanos.

Estas voces tienen el deber moral de usar su voto para expresar su rechazo a las ideas racistas, clasistas, machistas, antiinmigrantes y divisivas de Donald Trump.

Carolina del Norte tiene la oportunidad para retomar el camino de políticas moderadas, inclusivas que beneficien a todos sus residentes y no solo a los que tengan ideas extremas de derecha que quieren seguir viviendo como en los tiempos de la segregación.

Hay que mirar hacia el futuro y todo comienza el 20 de octubre, depositando su voto por candidatos que no respaldan la ideología republicana de Donald Trump.

Escogemos a Clinton, Cooper y Ross

Como cada cuatro años, Qué Pasa Media Network anuncia su posición editorial de respaldo a los candidatos a la presidencia, la gobernación y el senado federal. Una decisión que se basa en el análisis de las plataformas políticas de cada uno de los candidatos y el récord que ellos tienen hacia la comunidad hispana y el tema de la inmigración.

Este año, como en ningún otro periodo electoral, ha sido fácil para Qué Pasa elegir a los candidatos a quienes esta casa editorial presenta su respaldo en las elecciones del 8 de noviembre.

Para las elecciones como presidente de Estados Unidos, oficialmente apoyamos a la candidata demócrata Hillary Clinton. Desde su primer día de campaña, la señora Clinton dejó en claro que en su plataforma política buscará en los primer cien días en la presidencia la aprobación de una reforma migratoria integral donde los indocumentados tengan un camino a la ciudadanía.

Así mismo, respalda las acciones ejecutivas sancionadas por el presidente Barack Obama en favor de los jóvenes soñadores y de los padres indocumentados con hijos ciudadanos, conocidas como DACA y DAPA.

En su campaña, ha contratado a jóvenes inmigrantes, a soñadores a quienes les ha dado voz. Ha defendido a la comunidad hispana ante los ataques xenófobos del candidato republicano Donald Trump y ha reiterado en los debates y en sus actividades de campaña, que en este país se necesita trabajar por el futuro en unidad, sin divisiones por el color de la piel, la orientación sexual o las preferencias religiosas.

Así mismo, Su plataforma presenta mucha más claridad en los temas de economía, educación, salud, seguridad nacional y medio ambiente, que la diatriba del candidato Trump, confusa y sin mayores fundamentos.

Para la gobernación de Carolina del Norte, Qué Pasa respalda al candidato demócrata y actual Fical General del estado Roy Cooper.

El actual gobernador republicano Pat McCrory, en su deseo de mantenerse en el poder a toida costa, ha decidido asumir una postura política por la línea de Donald Trump. Antiinmigrante, antimusulmán e intolerante con la comunidad homosexual y transgénero. Espera que esa actitud le merezca los votos de los ciudadanos blancos de las zonas rurales del estado.

El candidato Cooper ha rechazado la ley HB2, ha evitado lanzar ataques contra la comunidad inmigrante y se mantiene enfocado en los temas de cómo incentivar la economía del estado y proteger a los maestros para que se pueda mejorar la educación de nuestros hijos.

Esperemos que el voto hispano en Carolina del Norte le muestre al candidato Cooper la necesidad de apoyar leyes que permitan las licencias de conducir para los indocumentados, así como las matrículas estatales para los estudiantes que no tienen papeles.

Para el senado federal, Qué Pasa respalda la candidatura de la aspirante demócrata Deborah Ross. Una abogada quien fue legisladora estatal por el condado Wake y consejera legal de Go Triangle. En entrevista con este semanario, Ross confirmó su respaldo a una reforma migratoria y la necesidad de hacer todo lo que esté a su alcance para proteger a las minorías raciales de leyes que los afecten como la HB2, las restricciones al voto y las prohibicviones al uso de identificaciones municipales.

El senador Richard Burr ha votado en contra de todos los proyectos de ley a favor de los indocumentados en el tiempo que ha representado al estado en Washington.

Que no venza la apatía

Un artículo del diario The Washington Post da la buena noticia que el grupo cívico hispano a nivel nacional Voto Latino ha registrado en el último año amás de 100,000 votantes en todo el país.

Acercándonos al 14 de octubre, que es la fecha límite para registrar a nuevos votantes para las elecciones de noviembre 8, esta es una buena noticia. 

En artículo del Washington Post indica que entre los cuatro estados donde más han registrado a nuevos votantes, se encuentra Carolina del Norte, con un total de 6,297 nuevos electores.

Cada voto cuenta y eso nadie lo debe poner en duda. Según las estadísticas de la Junta Estatal de Elecciones de Carolina del Norte, hasta el primero de octubre estaban registrados para votar en el estado, 156,044 hispanos, una cifra que definitivamente podrá cambiar los resultados finales de las elecciones, siempre y cuando nuestra comunidad hispana tome la iniciativa, entienda la seriedad de lo que está en juego y a partir del 20 de octubre cuando comience el periodo de votaciones tempranas salga a ejercer su derecho constitucional.

Este mismo mensaje lo expresó el New York Times en su editorial titulado “¡A votar!”. “Si ha habido un año imprescindible para que los latinos de Estados Unidos ejerzan su derecho a voto, ese es 2016”, dice el editorial.

Se refiere al candidato republicano Donald Trump como un “hombre déspota” y que “os latinos tienen varias razones para apoyar con entusiasmo a su rival”, la demócrata Hillary Clinton.

Y advierte el editorial a los hispanos que si no salen a votar por Clinton, “una victoria de Trump sería más probable, lo cual podría conllevar deportaciones masivas y más ataques contra inmigrantes”.

La cuestión es que cuando los voluntarios y activistas han salido a registrar votantes en nuestras ciudades, se han encontrado con mucha apatía de parte de los hispanos.

Aunque hemos visto un gran repunte en lo que respecta al registro de nuevos votantes, esto no es un claro indicio de que van a salir a las urnas.

Por eso de nuevo, es fundamental que los votantes hispanos que viven en Carolina del Norte entiendan que en sus manos está muy posiblemente los resultados electorales que le darían en el estado el triunfo a Clinton, a Roy Cooper en la gobernación y a la candidata Deborah Ross en el senado federal. 

La última encuesta dada a conocer por  la Universidad Elon afirma el favoritismo por los candidatos demócratas, y sería histórico que el voto hispano consolidara estas proyecciones.

El editorial del Times también lo asegura, diciendo que los latinos “están cambiando el futuro de Estados Unidos en aulas, lugares de trabajo y barrios”.

“Sólo es cuestión de tiempo para que su huella en el sistema político del país se ajuste a sus contribuciones en otras esferas”.

El primer debate

Finalmente Hillary Clinton y Donald Trump debatieron por primera vez cara a cara ante millones de espectadores en Estados Unidos y el mundo buscando demostrar quién está mejor calificado para dirigir las riendas de esta nación.

Los dos candidatos tuvieron la oportunidad de hablar sobre la economía, cómo enfrentar el terrorismo internacional y doméstico, las tensiones raciales, la estámina que debe tener la persona que asuma la presidencia y la transparencia que deben tener, por ejemplo en lo que respecta a sus finanzas personales haciendo públicas sus declaraciones de impuestos.

Se quedó por fuera el tema de inmigración, uno de los tópicos favoritos de Trump.

Según los principales medios de comunicación a nivel nacional, analistas políticos y a nivel personal, el primer debate favoreció a la candidata demócrata por la forma que Clinton expresó sus ideas y su compostura a lo largo del debate.

Trump inicialmente se mostró en control pero a medida que se iba desarrollando el debate no lograba ser específico en el desarrollo de sus ideas, manteniéndose a la defensiva  para evadir las preguntas del moderador.

Según Trump, no pagar impuestos federales lo hace inteligente. Es cierto que a nadie le gusta pagar impuestos, pero la realidad es que de esta manera el gobierno tiene fondos para servicios tan fundamentales como la salud, la educación, la asistencia a los veteranos, la infraestructura vial, etc.

Que la persona que busca liderar a esta gran nación diga que es inteligente no pagar impuestos federales realmente está mostrando su incapacidad de ponerle sentido a lo que realmente necesita la población en Estados Unidos para mejorar su situación económica y social.

Y para rematar, al fnal del debate Hillary le asestó un duro golpe a Trump al criticar el trato que el magnate da a las mujeres, para lo cual usó como ejemplo el testimonio de la ex Miss Universo venezolana Alicia Machado.

“Este es un hombre que ha llamado a las mujeres cerdas, prostitutas y perras. Y alguien que ha dicho que el embarazo es un inconveniente para los empleadores. Que ha dicho que no merecemos ser pagadas de la misma manera que un hombre por un buen trabajo”, dijo Clinton.

“Y una de las peores cosas que dijo fue sobre una mujer en un concurso de belleza -le gustan los concursos de belleza, los apoya y va- y llamó a esta mujer ‘Miss Piggy’, luego la llamó ‘Miss señora de la limpieza’ porque era latina. Donald, tiene un nombre. Su nombre es Alicia Machado”, prosiguió Clinton, “y se ha convertido en ciudadana estadounidense y a que no sabe qué, va a votar en noviembre”.

Y como Machado, que en carne propia ha tenido que sufrir las humillaciones de Trump, los inmigrantes que tienen el derecho a votar necesitan sacudirse cualquier duda sobre las elecciones y deben salir a votar. Su voz cuenta, su voto cuenta, no lo ponga en duda. 

La batalla por el estado

Carolina del Norte se convirtió en uno de los estados péndulos donde los demócratas y republicanos están enfrascados en una batalla campal para ganarse a los votantes.

La candidata demócrata a la presidencia, Hillary Clinton y el republicano Donald Trump, así como sus compañeros de fórmula a la vicepresidencia, están realizando continuas visitas de campaña a diferentes ciudades del estado para tratar de mover la balanza electoral, pues según la última encuesta del voto, hay un virtual empate entre los dos candidatos, según el sitio Real Clear Politics.

En el 2008, los demócratas ganaron el estado animados por el entonces candidato Barack Obama quien con cerca de 16 mil votos de diferencia ganó en Carolina del Norte.

En 2012, en su reelección, Obama no logró mantener el voto y los republicanos de Carolina del Norte recuperaron el estado para su partido de una manera abrumadora.

Ahora, de nuevo la situación está cambiando y la campaña que están realizando los demócratas en el estado es intensa porque saben que tienen una buena posibilidad de que de nuevo Carolina del Norte le de la victoria a un candidato demócrata a la presidencia. Y de paso, la gobernación tiene muchísimas posibilidades de pasar a manos del fiscal demócrata Roy Cooper, quien tiene a su favor las encuestas para derrotar a Pat McCrory, quien ha mostrado su falta de liderazgo para gobernar al estado.

Por su parte, la candidata al Senado federal, Deborah Ross, también está peleando mano a mano contra el senador republicano Richard Burr para tratar de destronarlo y aunque la batalla es más difícil en esta arena, también hay esperanzas de recuperar esa influyente silla en Washington.

Pero todo esto depende al final de que los electores salgan a las urnas y aprovechen  el inicio de las votaciones tempranas para ejercer su derecho constitucional.

Si puede, no espere hasta el 8 de noviembre para ir a votar, pues ese día las filas van a ser muy largas y si tiene que trabajar, esto podría desmotivarlo para sufragar. En el periodo de elecciones tempranas podrá votar en cualquiera de los lugares designados los cuales además abrirán los sábados y en algunos casos los domingos.

El poder latino

Con fuerza sigue la campaña a nivel estatal para motivar a los ciudadanos hispanos a registrarse para votar y dejar a un lado la apatía el día de elecciones para salir a las urnas.

Hay que destacar el compromiso y el duro trabajo del activista hispano Mauricio Castro, quien ha estado recorriendo numerosas ciudades de Carolina del Norte, realizando entrenamientos para registrar a votantes.

Así mismo, como vocero de la organización Poder Latino NC y con el apoyo de numerosos voluntarios, está transmitiendo el mensaje a los votantes hispanos que ya están registrados de la importancia de que salgan a votar en estas elecciones presidenciales y rechacen a los candidatos que se presentan con agendas antiinmigrantes como el candidato presidencial republicano Donald Trump.

La tarea que está realizando Poder Latino NC es de suma importancia. Educan al votante sobre el poder que tienen, le indican cuál es su sitio de votación, la oportunidad de ejercer su derecho durante el periodo de votación temprana o la opción de usar la boleta ausente, la cual será enviada por correo desde el 9 de septiembre a los votantes que la soliciten al Departamento de Elecciones de su respectivo condado.

Aproximadamente hay 150,000 votantes hispanos registrados para votar en Carolina del Norte, que representan un 2 por ciento del total del electorado en el estado. Sólo el año pasado hubo un aumento de 22,000 nuevos votantes hispanos registrados.

Es por eso que el trabajo de Poder Latino NC y de otras organizaciones y activistas hispanos en el estado es clave en estas elecciones.

Tenemos un significativo número de votantes hispanos que pueden cambiar la balanza política en Carolina del Norte, como sucedió en las presidenciales de 2008, cuando Barack Obama ganó este estado con apenas un margen de 13,692 votos a su favor.

Esos fueron votos hispanos, motivados por las promesas de un cambio y de reforma migratoria. Infortunadamente esa promesa no la cumplió cuando tuvo la oportunidad y luego con un Congreso dominado por los republicanos, le bloqueó el paso para que la reforma se hiciera realidad.

Ahora hay otra oportunidad con Hillary Clinton. La candidata demócrata ha reiterado que en los primeros 100 días de su gobierno buscará la reforma migratoria y mantendrá el programa de DACA hasta que salga adelante el proceso de darle un camino a la residencia a los 11 millones de indocumentados que hay en este país.

Trump, por el contrario, insiste en deshacerse de la población indocumentada, de eliminar DACA. Con él, los inmigrantes sin documentos no tienen salvación. Por eso hay que salir a votar.

Justicia al voto en NC

La Corte de Apelaciones  del Cuarto Distrito hizo lo correcto al darle la razón al gran número de organizaciones y al Departamento de Justicia en su reclamo de que la Ley Electoral de 2013 aprobada en Carolina del Norte es discriminatoria.

Y le dijo al juez federal de distrito que falló a favor del gobierno estatal en la damanda, que fundamentalmente estaba equivocado.

Y de una manera muy filosófica el tribunal de apelaciones dijo que la corte de distrito al parecer e dio cuenta del bosque al estar haciendo un cuidadoso estudio de muchos árboles. O sea, que el juez federal perdió la perspectiva al no reconocer que la ley electoral aprobada por la legislatura estatal dominada por los republicanos y firmada por el gobernador Pat McCrory en 2013, era intencionalmente discriminatoria contra los votantes de las minorías, principalmente los afroamericanos.

En la explicación de este fallo, que elimina para las elecciones presidenciales del 8 de noviembre todas las restricciones que habían sido impuestas por la ley, los jueces indican que “en Carolina del Norte, la restricción en los mecanismos y procedimientos de  votación que afectan más fuertemente a la comunidad afroamericana,  previsiblemente redundarám en beneficio de uno de los partidos políticos y en detrimento del otro. Como lo dejan claro las evidencias en el expediente, eso es lo que ha pasado aquí”.

El tribunal de apelaciones detalló en 83 páginas cómo los legisladores republicanos de la Asamblea Estatal elaboraron esta ley con la única intención de minar el poder del voto afroamericano y de paso el hispano en las elecciones, para asegurarse de que los candidatos republicanos, en su casi absoluta mayoría de la raza blanca, ganen fácilmente las elecciones a nivel local, estatal y federal.

Por ejemplo, el tribunal explica que los legisladores, cuando estaban preparando el proyecto de ley, pidieron información estadística de cuándo los votantes afroamericanos salían más a votar, estableciendo que era durante el periodo de votación temprana y los domingos.

Precisamente una de las provisiones de la ley eliminó una semana del periodo de votación temprana y la posibilidad de votar los días domingo, cuando las iglesias se organizaban para llevar a los votantes a los centros electorales.

Finalmente se ha hecho justicia al tumbar esta ley discriminatoria y ojalá que en noviembre los electores aprovechen la restitución de sus derechos como votantes y salgan a las urnas sin la preocupación de tener que mostrar una identificación con foto, que puedan usar las dos semanas de votación temprana en vez de tener que esperar a hacer interminables filas el 8 de noviembre.

Y lo más importante, que se envíe un mensaje a los republicanos que quieren de forma amañada mantenerse en el poder, de que sus días están contados y que el gobierno de miedo y división ya no tiene cabida en Carolina del Norte.

Un verdadero peligro

La posibilidad de que el candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, gane las elecciones el 8 de noviembre, cada vez aumenta más, cada vez es más real y al mismo tiempo es algo absurdo.

¿Cómo es posible que un creciente grupo de ciudadanos prefiera no hacer caso al sentido común para lanzarse al abismo que representa apoyar a Trump?

Es mentiroso, racista, ignorante, antiinmigrante, sexista y según testimonios de muchos que han hecho negocios con él, es deshonesto.

Discurso, tras discurso, tras discurso, Trump no sale de su libreto de palabras vacías, de señalamientos ofensivos y de mensajes que infunden miedo. Y lo peor es que así está ganando más seguidores.

Según los analistas políticos, esto se debe a que la gente se deja llevar por la idea de que necesitamos un cambio, de que ahora nuestro país va por el camino de la destrucción y que todo es culpa del presidente Obama y por lo tanto la candidata Hillary Clinton, va a seguir por ese mismo camino.

Como dice el viejo refrán, no hay peor ciego que el que no quiere ver. Quienes se han dedicado a torpedear las iniciativas del gobierno durante los últimos ocho años, ha sido el Congreso liderado por los republicanos, que se convirtieron en el partido del No.

Y lo mismo ha pasado en los estados donde los republicanos tomaron el control y se han dedicado a establecer legislaciones restrictivas y antiinmigrantes, como lo hemos visto aquí en Carolina del Norte.

Hillary Clinton podrá ser una candidata que no tiene mucho carisma, a diferencia de Bernie Sanders, pero es una persona con una preparación sobresaliente para  asumir la dirección de esta nación, cada vez más diversa.

Y como lo expresó Sanders en su discurso ante la Convención Demócrata en la noche del lunes, tenemos que elegir a Hillary como presidente, no podemos entregarle el país a Trump.

La comunidad hispana tiene que iniciar esta conversación con los votantes que tengan dudas de a quién dar su voto en noviembre. Y no tengan dudas, Trump es un personaje sin valores, él no tiene sentido de comunidad, es un magnate que ha hecho sus millones aplastando a muchos, es un ególatra que sólo le interesa seguir agrandando su marca.

Aún así, siguen aumentando las posibilidades de que él gane la presidencia, de que haga lo imposible para deportar a 11 millones de indocumentados, de que construya un inmenso muro a lo largo de toda la frontera sur, de que aisle a Estados Unidos del resto del mundo porque no aceptará inmigrantes de países con vínculos terroristas o musulmanes, no apoyará a la OTAN hasta que no le pague por sus servicios a EU, y dejará de hacer negocios con medio mundo hasta que no se somentan a las reglas que él imponga. ¿Esto es realmente lo que queremos?

 

Buen trabajo de cabildeo

Terminó la sesión corta de la Legislatura estatal y por fortuna quedó en el congelador el negativo proyecto de ley antiinmigrante HB100 que buscaba, entre otras cosas, prohibir a los agentes de policía y alguaciles utilizar las identificaciones comunitarias como una forma de documento para saber la identidad de las personas que lo portan.

Las organizaciones comunitarias que están entregando a los indocumentados la identificación de FaithAction en diferentes partes del estado, jefes de policía y alguaciles, centros médicos, así como activistas e inmigrantes, realizaron una titánica labor de cabildeo que logró convencer a los legisladores de la Cámara estatal detener la aprobación del HB100, mandándola al Comité de Reglas y Operaciones para no tener que someterla a un voto en el pleno.

Gracias a todos ellos por darle un respiro a las familias indocumentadas. Así las autoridades podrán seguir estableciendo nuevos puentes de confianza con este sector de la comunidad hispana y se puede seguir adelante con el proceso de integración.

Por fortuna el legislador republicano George Cleveland no pudo cumplir con su objetivo de asfixiar aún más a la población indocumentada.

Su retórica racista y de segregación no logró dar la última estocada  y esperemos que con las elecciones generales del 8 de noviembre se le eche un buen baldado de agua helada al movimiento nativista xenófobo que despertó con Donald Trump.

Este martes, mientras escribo esta columna, la candidata demócrata a la presidencia, Hillary Clinton, por primera vez estará acompañada por el presidente Barack Obama en un evento de campaña en la ciudad de Charlotte.

A su vez, el candidato republicano Donald Trump también hará campaña en la ciudad de Raleigh.

Carolina del Norte se convirtió en uno de los campos de batalla electoral más importantes para los candidatos a la presidencia y este año los demócratas esperan triunfar en las urnas, tras haber perdido el estado en las elecciones de 2012, cuando los republicanos tomaron el absoluto control de la Asablea legislativa, la gobernación y varios puestos en el Congreso federal.

En los votantes está la decisión de qué tipo de estado y de nación vamos a querer después del 8 de noviembre: Uno progresista, inclusivo, pacífico, o uno ultraconservador, restrictivo, segregacionista y aislado del mundo.

No es exageración, simplemente hay que escuchar el discurso de Trump y a la gente que lo apoya para entender lo que va a pasar si este personaje llega al poder. Su voto será el que decida.

 

Con el corazón roto

La noticias no son buenas y como dijo el presidente Obama, han roto el corazón de millones de indocumentados, de sus seres queridos, sus amigos y los que apoyamos ciegamente a esta comunidad.

Es bien difícil sacudirse esta tristeza y sentimiento de impotencia al conocerse el empate en la Corte Suprema que dejó en el limbo a los beneficiarios de DAPA y DACA extendido porque sigue vigente la orden del juez de Texas para que no se implementen las medidas de la Acción Ejecutiva hasta que no se resuelva la demanda de 26 estados contra el gobierno, presentada en su corte.

Pero el dolor debe llevar a la acción, como ya muchas de las organizaciones de jóvenes soñadores y proinmigrantes lo han anunciado.

¿Y en qué consiste esta acción?, muchos se deben seguir preguntando. Pues el de impulsar a los votantes hispanos para que en las urnas este próximo 8 de noviembre digamos a todo pulmón ¡YA BASTA!

Basta de candidatos presidenciales racistas y llenos de odio.

Basta de candidatos al congreso llenos de codicia y hambre de poder que solo velan por los intereses de los votantes blancos y de las grandes corporaciones.

Basta de los candidatos a la gobernación y a la legislatura estatal que detestan al inmigrante, que son homofóbicos, que son ignorantes y divisivos.

Quien es votante y tenga dudas, por favor, busque a uno de estos padres de familia y jóvenes indocumentados y escuchen sus historias, sientan el miedo que a diario los embarga, entiendan la frustración que ellos viven por las absurdas limitaciones que les imponen leyes antiinmigrantes.

O simplemente imagínense a Donald Trump de presidente de este país.

Si esto no nos hace despertar para tomar acción y ayudar con nuestro voto para que el país y Carolina del Norte tomen el rumbo correcto, entonces seremos una comunidad que merecemos el peor de los castigos.

Al cierre de esta edición se esperaba que el pleno del Senado estatal le diera su visto bueno a la desfachatada ley HB100 que prohibiría a los departamentos de policía aceptar las identificaciones comunitarias.

Solo queda una pequeña luz de esperanza de que en la Cámara de Representantes los legisladores hagan lo correcto y no parueben este proyecto de ley.
Las noticias no son buenas pero nuestra comunidad es luchadora y los defenderemos con el voto en noviembre.