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Rememorar y no repetir

Ahora que las cosas están difíciles vale la pena recordar para no repetir la horrible historia.

Después de las elecciones presidenciales escribí algo vale la pena recordar.

Porque antes de que Trump ganara aspirábamos a una reforma migratoria integral para los 11 millones y ahora ni siquiera alcanzamos a resolver a los soñadores que son 800 mil.

Dije: “La equivocada fue Hillary, por confiar en nosotros, los hispanos, los latinos, que no le respondimos como se debía,

Esto ocurrió aquí en Carolina del Norte, en Florida, en Virginia, en Wisconsin, en Michigan, en Arizona, en Ohio, en Pensilvania, en Georgia, y en Texas.

Lo digo nuevamente, como lo expresé en 2014, no somos una comunidad, somos una manada de mulas irresponsables.

El cuento de que “ayer marchamos, hoy votamos”, quedó en una entelequia, en sueños de opio.

Aquí no hay excusas que valgan.
- Los culpables, todos.
- Los soñadores que se dedicaron a filosofar acerca de la maternidad del cangrejo, en lugar de invitar a votar a los ciudadanos por Hillary.
- Los activistas que tienen el cerebro atarantado por analizar con más profundidad la maternidad del cangrejo.
- Los despistados, idiotas inútiles que votaron por los verdes, los amarillos y los anaranjados.

Estos sí que botaron el voto.
La “mala” de Hillary se había comprometido con la reforma migratoria.
- Con mantener la acción diferida.
- Con luchar contra los estados para sacar adelante las acciones ejecutivas de DAPA y DACA.
- Por no deportar a los centroamericanos.

Por no dividir las familias.
- Por cerrar las prisiones privadas.

¿Querían más?
Estoy seguro que en todos esos estados perdidos hubo imbéciles que dijeron “es que no me gusta”, “es que es corrupta”, sin leer su programa de gobierno o su biografía.

Como dije en 2014: A los ausentes de los precintos electorales, cuándo les deporten a las mamás, los hermanos, o los amigos, deberían acordarse del martes 8 de noviembre.

La suerte de 11 millones de indocumentados y sus 5 millones de hijos nacidos en Estados, estaba en juego, pero los mandamos al paredón.

Las proyecciones de los expertos electorales indican que solo 13 millones de hispanos participaron en los comicios presidenciales de un universo potencial de 27 millones.

Solo se tiene que recordar, las multitudinarias manifestaciones de hace 10 años, casi todos con hijos en la mano, para entender que a los milenials no les importó la suerte de los padres.

Pero como nos merecemos las tormentas que cultivamos, seguramente tenderemos huracanes.

Y lo que ha llegado es el diluvio universal para los indocumentados.

Como decía la canción de los sesentas; “No. No. No basta rezar. Hacen faltan muchas cosas para conseguir...”