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Temporada para humillar

Desde el verano de 2015 cuando el actual presidente, Donald Trump, lanzó su candidatura a la Oficina Oval de la Casa Blanca, insultando a los mexicanos, y de paso a todos los hispanos y latinos se inauguró una nueva forma de tratarnos en la que todo vale.

Las formas, los modales del  primer mandatario han instaurado un estilo procaz y de mala leche, que imitan sectores de sus seguidores, amantes de plabras de cuatro letras en varios idiomas.

Ese odio recondito que existia y no se expresaba abiertamente contra los inmigrantes mas vulnerables, ahora si no se oculta, sino se manifiesta a todo pulmón.

Los descalificativos son la norma y la ofensa se ha convertido en algo in.

Lo que parecia una corta temporada de patentes de corso para humillar a los que parecen más inermes ha terminado ampliandose como algo permanente.

Los racistas, los supremacistas, esos que salieron a caminar por las calles de Charlottesville, como los nazis de los años treinta, destilando odio, ni siquiera ocultaron las caras con los conos del Ku Klux Klan .

La repartida de discriminación le cayó a todos, hasta los judíos, que estan insertados en el alma estadounidense del americano chévere, que acogió al sabio Albert Einsten.

Pero a esa gente de mala entraña, los estan copiando imitadores de pacotilla.

Ahí tenemos a la afroamericana, empleada de McDonalds,  que en una de las zonas emblematicas de la comunidad hispana de Charlotte,  Eastway le dio por emprenderla contra una chica inteligente, Wendy Ríos, que terminó con una gran dignidad dandole una lección que nunca olvidara.

Ríos decidio grabar el encuentro en video y ahí cuando lo puso en Facebook se vio la herencia de Trump para la gente que nos odia y nos detesta.

“¿Puede decir, ‘Donald Trump’? Donald Trump. Donald Trump, Donald Trump, Donald Trump, Si, Donald Trump, Donald Trump. ¿Puede decir ‘Donald Trump’?, le preguntaba la empleada.

¿Puede decir ‘deportación’? ¿Puede decir eso?¿Puede deletrear ‘deportación’?

Alrededor de medio millón de personas han visto el video en las redes sociales. Y el resultado no pudo ser mejor. La afroamericana fue despedida de su empleo, se quedó para repetir sus humillaciones  en la línea de los que no tienen chamba.

Y Ríos se ha convertido en una heroína de la comunidad.

Ahora puede practicar las obsenidades que le lanzo a Ríos con la boca y con las manos, pero para si misma.

Todo ésto enmarcado en el nuevo concepto de servicio al cliente en la era Trump: Tratar con descortesía a los clientes, insultarlos con groserías de alto calibre, y mostrarles el dedo del medio.

Considerar una falta de repeto preguntar si esta lista la orden por la que uno esta pagando o descalificar al usuario si solicita una orden adicional de los sobres con salsa de tomate.

Lo malo es que hay mucha gente como la exempleada de McDonalds y a Trump no hay quien lo despida del puesto.