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La Bitácora de Rafael Prieto Zartha

Rafael PrietoRafael Prieto Zartha es el director editorial de semanario Qué Pasa-Mi Gente de Charlotte, Carolina del Norte. Escribe una columna semanal que se distribuye y se publica a nivel nacional sobre inmigración y otros temas relevantes relacionados con la comunidad hispana. Durante sus treinta años de experiencia periodística en Estados Unidos ha trabajado en prensa escrita, televisión, internet y agencias de noticias. Ha estado vinculado a varias operaciones de medios de comunicación en español importantes en este país, incluyendo la agencia EFE, Univision, CBS Telenoticias, ECO-Televisa, Telemundo, Canal de Noticias NBC, Nuestro Tiempo (una publicación bilingüe de los Angeles Times), Noticias del Mundo y La Opinión. Originario de Colombia, ha vivido en Los Ángeles, Nueva York, Miami, Washington y Charlotte. En 2007 fue galardonado con el premio al mejor comentario editorial de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ), un honor recibido por columnistas de The New York Times, The Miami Herald, The San Francisco Chronicle y The Detroit News. Además, obtuvo -en bronce- el premio José Martí de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) en la categoría columna editorial en 2007 y 2008, en el semanario Mi Gente, del cual fue director general. En el ámbito local, The Charlotte Observer y el Creative Loafing ha publicado sus artículos de opinión. El Observer lo seleccionó como uno de los "Siete a seguir en 2008", entre los líderes más influyentes de la ciudad. A Prieto le otorgaron, en 2011, un reconocimiento por pugnar por la justicia social, con motivo del cincuentenario de la creación del Comité de Relaciones Comunitarias de Charlotte-Mecklenburg Más en QuePasaNoticias.com: 

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Faltan 162 policías latinos

En julio de 2013 escribí un artículo en el que señalaba que el Departamento de Policía de Charlotte-Mecklenburg (CMPD) no tenía el número de oficiales latinos que correspondieran al crecimiento de la población hispana en la ciudad y el condado.

También consigné que era falso el paradigma de que no se conseguían agentes de policía porque la población hispana local era en su mayoría indocumentada

El entonces, nuevo jefe de policía entrante, Kerr Putney, había reconocido, en sus propias palabras antes de asumir el cargo el 29 de junio que se necesitaban “más oficiales latinos”.

No obstante, el CMPD estaba muy distante, como lo está ahora, de tener la cifra de oficiales que refleje el porcentaje de población hispana que radica en el territorio sobre el que ejerce jurisdicción.

El CMPD opera en 438 millas cuadradas, donde hay más de 800 mil habitantes, primordialmente radicados dentro de los límites de la Ciudad de Charlotte, donde la población hispana era del 13 por ciento, según el Censo

Dado que de los 1,790 oficiales del CMPD, solo 70 eran hispanos, el 3.6 por ciento de la plantilla de la fuerza, existía una disparidad significativa, que hoy persiste, para que la comunidad latina esté representada de una manera acorde a su presencia demográfica en la Ciudad.

Las matemáticas señalaban que la cifra de oficiales latinos tendría que haber sido de 232.

Plantee que la agencia policial tendría que desarrollar un plan para contratar 162 oficiales hispanos, que no se ha materializado y del que no se habla.

En el escrito mencioné que en el pasado, el CMPD había hecho intentos para reclutar masivamente oficiales hispanos, sin éxito. En la primavera de 2013, cuatro oficiales viajaron a Puerto Rico, donde entrevistaron a 173 candidatos. Cuatro se inscribieron en la Academia de Policía, pero para el otoño solo uno había completado el curso y se había convertido en oficial.

Los requisitos para aspirar a ser oficial del CMPD no son complicados: ser mayor de 21 años, haber completado la secundaria, o el GED, tener licencia de conducir, no haber sido convicto de manejar bajo la influencia del alcohol en los cinco años previos, no haber sido condenado por un delito mayor, y pasar examen físico, de visión y de escritura. Es preferible que los aspirantes no luzcan tatuajes.

Decía yo, que en el Condado de Mecklenburg había 18 mil latinos mayores de 18 años nacidos en Estados Unidos, y 10 mil ciudadanos naturalizados hispanos, que podrían ser el mercado inicial de 28 mil individuos para reclutar los posibles oficiales hispanos.

El salario inicial de un oficial era de 41 mil dólares y los que tienen experiencia en otras agencias policiales, pueden entrar lateralmente en el CMPD con un ingreso mayor. Los que hablen fluidamente español ganan 5 por ciento adicional.

El curso básico para ser oficial en la Academia de Policía del CMPD, dura 22 semanas, menos de seis meses. Imposible que no se pueda, lo que falta es voluntad.

 

Hoy por Pedro, mañana...

Cuando falleció mi madre en un Día de Navidad, a mediados de la década pasada, viajé a Colombia para despedirla. 

Salí de aquí de Charlotte con el alma hecha girones e hice escala en Miami.

Yo por el pavor que le tengo a los aviones, detesto que los pilotos informen a cuantos metros o pies nos encontramos de la superficie terrestre y en que parte del camino, hacia el lugar de destino, va la aeronave.

Pero ese día hice una excepción a la regla, de mi cobarde fobia. El comandante del aparato informó que estábamos pasando por Cuba, exactamente por Ciego de Avila, y me acordé inmediatamente de Pedro Aseff, mi amigo y compañero de trabajo en Mi Gente, quien como toda la plantilla del periódico, me había expresado su fraternidad en esa temporada lúgubre.

Ahora nos encontramos con Pedrito, en unas circunstancias especiales, quienes compartimos el privilegio de laborar con él en las instalaciones de Kimmerly Glenn y en el Edificio Dorado, en los años dorados en que cambiamos la forma de hacer periodismo en español en esta ciudad.

Igualmente, están amigos del bardo de Ciego de Avila, que tuvieron la suerte de conocerlo y disfrutar de su buen humor, su sonrisa, su poesía y sus vastos conocimientos del idioma de Cervantes.

Acerca de sus premios y logros hay una detallada biografía en la red global, donde también aparece el contenido de algunos de sus libros.

Pedrito fue un feliz acontecimiento para Charlotte, aquí dirigió la sección cultural de Mi Gente, impartió talleres de poesía y produjo parte de su extensa obra literaria.

Durante un largo tiempo fuimos amigos cercanos, conocí la casa donde vivía, en el corazón de la comunidad latina de Charlotte, a una cuadra y media de Central Avenue.

En una ocasión me acompañó a Raleigh para hacer entrevistas para un programa de reencuentros de familias separadas por la distancia, que trasmitía la cadena Telemundo.

En esa oportunidad revisó con detenimiento el estado de las llantas del carro, el nivel de aceite, y múltiples medidas de seguridad para el viaje, que a mí no se me habrían pasado por la mente.

Trabajando para Mi Gente, Pedro dio cobertura a una redada de ICE y acompañó a una familia asediada por la Migra, en un complejo de apartamentos en Sharon Amity.

En las páginas de nuestro periódico salieron las fotografías de los agentes de inmigración caminado sobre los prados verdes de los vecindarios hispanos de nuestra Ciudad Reina.

También fue cómplice y celestino de una prolongada relación recóndita que tuve con una dama, en tiempos remotos.

Supe de su congoja por estar lejos de su hijo Astor del que se expresaba con ternura.

De temperamento fuerte, algunas veces era brabucón, y sería hipócrita de mi parte, en razón de su partida, no reconocer que tuvimos diferencias que nos alejaron para siempre.

Pero estoy seguro que la magia de su personalidad, su don de gentes y su simpatía, dejaron una huella perdurable en cada uno de los que nos reunimos para decirle: Nos vemos.

La perspectiva de su viaje a la eternidad hizo que quienes lo conocieron formaran el grupo Hoy por Pedro, mañana por ti, en el que se han reflejado las más variadas expresiones de afecto por él. La diseñadora Camila Ceballos se convirtió, a la distancia, en el eje que permitió que hoy rindamos un homenaje a la vida y obra del magnífico poeta cubano.

 

50 de los cien años

Eran los finales de los inolvidables años sesentas en Bogotá, una ciudad inmensa donde la fuerte contaminación emanada por los millares de autobuses que la circulaban se confundía con el olor a marihuana de los seudo hippies que fumaban la yerba en sus innumerables parques.

Yo había llegado a la metrópoli de un pequeño pueblo bucólico de montañas verdes, cielo azul turquí y casas de adobe blancas empotrado en el altiplano cundiboyacense, en las alturas de los Andes.

Había sido criado por mí abuelo, que no me llevó a conocer el hielo, pero que era un patriarca de la comarca, y una abuela que resolvía los complicados crucigramas de los diarios colombianos El Tiempo y El Espectador en cuestión de minutos.

Había vivido más de 13 años en una casa habitada por fantasmas, que tenía una docena de cuartos, erigidos en tapia pisada por los tiempos inmemorables de la independencia, en el siglo 19.

Mi rebelde adolescencia hizo que me encerraran en el cuarto del escritorio para que estudiara y sacara buenas notas.

Pero en lugar de estudiar y hacer las tareas abría la puerta del cuarto contiguo, el del tío Raúl, que estaba inundado de libros.

Y como lo he contado en Facebook, estaba adornado por una calavera, unas piezas de armas oxidadas de la guerra de los mil días, y un calendario multicolor de Playboy con Marilyn Monroe sin ropa, que me inquietaba profundamente las hormonas.

Lei, lei, lei, leí a los clásicos evidentes españoles, franceses, rusos, gringos, ingleses, alemanes, italianos y a lo más destacado de la literatura colombiana, incluyendo a José Eustasio Rivera, por su Vorágine;  Eduardo Caballero Calderón, por el Cristo de Espaldas y Siervo sin Tierra; y Eduardo Zalamea Borda, por Cuatro años a bordo de mí mismo.

En mis sueños, como diría el cantante Joaquín Sabina, mi filosofo de cabecera, “quería escribir la novela más hermosa del mundo”.

Pero mi vida dio un vuelco una tarde caminando por el centro de Bogotá, y cuando me encontré con un ejemplar de la revista Flash, una imitación de Time, a la colombiana de la época, que traía en sus páginas centrales una crónica de un viaje a Aracataca con gráficas a color del mític0 Macondo.

El artículo contenía párrafos enteros de Cien años de soledad, acompañados con fotos de lugares: el río con las piedras gigantes como huevos prehistóricos, las flores y las mariposas amarillas, la pila bautismal de los Buendía, el barrio de los turcos.

Inmediatamente reuní la plata para comprar mi primer volumen de la obra magistral de Gabriel García Márquez.

Era la edición que tiene por los dos lados las figuras de las lunas, los soles, los pescaditos.

Falté cuatro días al colegio, tres en los que devoré cada hoja del libro sin parar y uno para recupérame del impacto.

Ese cuarto día supe que jamás escribiría la novela más hermosa del mundo.

Y deje de leer, de leer, de leer, obras literarias durante al menos dos años.

Gracias Gabo.

Estas mujeres

Qué suerte vivir en este siglo 21, en el que de pronto los hombres nos vemos arrollados por esa fuerza imparable de las mujeres.

Sin duda en años recientes en la comunidad hispana de Charlotte han sido las mujeres las que han comandado la mayoría de las organizaciones sin ánimo de lucro, con el halito de cambiar el mundo para bien.

Y también llega el tiempo de reconocerles esos aportes.

Resulta que a algunas amigas mías, en estos la sociedad de forma sabia ha decidido otorgarles premios.

La dominicana Wendy Mateo-Pascual, directora ejecutiva del Centro Comunitario Camino fue informada que será galardonada con el premio de líder global, en la vigésima entrega de los premios de la Comunidad Internacional de la Alcaldía de Charlotte (MICA).

Mateo-Pascual fue seleccionada como ganadora “por su fuerte liderazgo en la comunidad internacional de Charlotte y el compromiso de encarnar el espíritu de la importancia global de la ciudad”, consignó el Comité de Selección.

La profesional estudió periodismo y comunicaciones en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, obtuvo un posgrado en desarrollo comunitario de la Universidad Madre y Maestra, y logró un título en derechos humanos en el Instituto Interamericano de Derechos Humanos en Costa Rica.

Más de 12 mil personas reciben atención anualmente en el Centro Comunitario Camino.

Wendy recibirá el premio en mayo.

La salvadoreña, Roxane Hara fue escogida por la organización nacional Hispanicize para recibir uno de los reconocimientos de los Premios al Impacto Positivo, que reconocen a “aquellos que contribuyen desinteresadamente al mejoramiento de su comunidad”.

En el reconocimiento  a  Hara, Hipanicize, que se ha convertido en un referente imprescindible en los medios de comunicación, dice en uno de de los párrafos: “Roxane fue capaz de establecer ‘Mujeres Ayudando Mujeres’ en 2012, una organización que se centraría en proporcionar a estas mujeres las herramientas económicas y emocionales que necesitarían para ser empoderadas y sanarse desde adentro hacia afuera”.

Roxane recibirá el premio en abril. La venezolana Magbis Núñez Love recibió la semana pasada una de las sorpresas más gratas de su vida.

Entre los mil empleados que tiene ahora el Instituto de Cáncer Levine (LCI), Núñez Love fue seleccionada para recibir el Premio del Presidente del Instituto que “reconoce a los compañeros de equipo del LCI que se esfuerzan por ir más allá por  sus pacientes y ejemplificar los valores básicos del LCI”.

Quien postuló a Núñez Love dijo en un aparte: “Ella ha iniciado y facilitado docenas de programas impactantes, no porque su trabajo lo requiriera, sino porque su posición en LCI facilitó la realización de su espíritu naturalmente generoso”.

Magbis recibió el galardón la semana anterior.

Me encantan estas tres mujeres, aparte de sus meritos taporque carecen de ese don que llevan algunas personas como estandarte, que es el don toxico de la envidia

El paquete

Fue en un tiempo soñado en el que nació el paquete, por allá por 2006 y 2007, como fruto de esa lucha por una reforma migratoria que legalizara a los indocumentados y para contrarrestar los efectos del programa de deportaciones 287g, que se había convertido en una centrifuga de deportar a inmigrantes hispanos.

En esos días de camisetas blancas y banderas de las barras y las estrellas, cuando los soñadores, las niñas y los niños del milenio tenían diez años menos, un grupo de profesionales se puso a trabajar en el paquete.

Pasó la protesta del Parque Marshall con 10 mil personas rechazando la ley HR 4437, del congresista Jim Sensenbrenner, que criminalizaba a los indocumentados aprobada en la Cámara de Representantes, y después apareció el paquete.

Activistas de ese entonces, como Stacy Bonilla se pusieron manos a la obra y el resultado fue un documento de 43 páginas que llamaron el Pak.

El Pak tuvo como propósito preparar a las familias para tener todos sus asuntos en orden, en caso de una deportación.

En su prefacio el Pak advertía que siempre era indispensable la asesoría de profesionales en las leyes.

En el mismo prefacio adelantaba a los interesados que llenarlo podría demorar de dos a cuatro horas.

El Pak era gratuito y estaba disponible en la internet en la dirección electrónica www.ncatl.org.

El documento fue trabajado y patrocinado por la Academia de Abogados Litigantes de Carolina del Norte, y su División de Asuntos Latinos.

Entre sus cinco secciones esta la tercera que muestra lo prolijo del Pak, de planes de familia, en relación con los niños, que hacer en caso de que se lleven al esposo o a la esposa, en caso de que se lleven a la madre y al padre, respecto a la casa, apartamento o “traila”; respecto al auto o la camioneta, respecto a las cuentas, incluyendo las cuentas de servicios, respecto a los muebles y demás enseres, respecto a acciones legales

La sección cuarta de identificación y documentos, contempla tener copias de todo: actas de nacimiento, pasaportes, licencias, remarcando la importancia de los récords de vacunas.

Esta misma sección contiene varios numerales, subdivididos en letras, dedicados a formularios. Allí están las cartas poder para múltiples necesidades y situaciones.

Yo me acordaba del Pak por toda la difusión que se le dio, por los panfletos de promoción para proporcionar un servicio gratuito. Pensé que estaba muerto, que se había desaparecido como tantas cosas que se ha llevado el viento.

Pero indagando, conversé con la exparalegal de la clínica de inmigración de la Coalición Latinoamericana, Adriana Gálvez-Taylor. Y oh milagro, en un correo electrónico recibí la versión 1.1 de diciembre de 2007.

El Pak está vivo y sería bueno que los abogados lo revisaran.

Seria súper útil en estos tiempos tenebrosos de la administración de Trump.

Estigmatizados

Ahora resulta que las publicaciones en español estamos siendo discriminadas por dirigentes de organizaciones que se supone luchen por los inmigrantes y contra la discriminación.

a recomendación para esos líderes es que no nos lean.

Qué actitud tan infame de personajes a los que constantemente, precisamente los medios en español les damos pantalla,

Dada la guerra declarada por la administración del presidente Donald Trump contra los indocumentados hispanos, hemos sido las publicaciones en español las que le hemos dado el seguimiento más exhaustivo a las redadas realizadas por el Servicio de Inmigración y Aduanas(ICE).

Sin equivocarme, creo que la mayoría de los medios de comunicación en español del estado han puesto su mejor esfuerzo para ser precisos, para presentar una realidad que no se puede ocultar.

Imposible, como dice la gastada frase de cajón “ocular el sol con un dedo”.

La realidad es que hay redadas. Por lo menos así las llamó el cubanoamericano Carlos Díaz Rosillo, asesor interagencias del presidente Trump.

Y el mismo Trump tuitió que las acciones de ICE no eran otra cosa que el cumplimiento de sus promesas de campaña.

La verdad es que de Carolina del Norte se llevaron en una semana a 84 indocumentados y es claro que más de 30 fueron capturados en Charlotte cuando se desplazaban en furgonetas blancas de trabajo.

A mí esto no me lo contó nadie por terceras o cuartas personas.

He hablado en varias ocasiones en persona con testigos presenciales.

He sido contactado por hermanos, primos, hijas e hijos de los detenidos.

Ellos me han dado sus nombres y los he puesto en ocasiones a que sean cotejados con los listados de detenidos de ICE y siempre he acertado.

Lo mismo han hecho mis compañeros de trabajo de Qué Pasa, e igual periodistas de la competencia.

No inventamos cosas, simplemente estamos en una crisis y nos toca presentar lo que ocurre.

Nosotros no estamos para asustar a nadie. Al contrario quisiéramos que la realidad no fuera tan amarga.

Hemos estado publicando advertencias de cómo comportarse en caso de un infortunado encuentro con ICE.

Hemos recomendado el uso del teléfono como arma de denuncia por medio de fotografías, videos y trasmisiones en directo.

Sabemos que la gente está respondiendo, pero aún falta disciplina en las redes sociales.

Cada evento tiene que ser confirmado con las preguntas qué, quien, cuando, donde de manera precisa.

A los periodistas se nos exige corroborar una información delicada con tres fuentes.

La misma prolijidad deberían ejercer los internautas.

Prohibir la recepción de información es una práctica que usaron los nazis en su ascenso al poder.

Quemaron libros, obstaculizaron el conocimiento.

Por favor, no estigmaticen a la prensa en español. Somos sus mejores amigos.

 

Conversiones inesperadas

No alcanzaban a secarse las heridas de las redadas realizadas por el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) en múltiples puntos de la geografía de nuestra querida Charlotte, cuando estallaron varias novedades en el tema migratorio.

Ahora resulta que el senador republicano, Thom Tillis, vecino del pueblo donde vivo, Cornelius, quiere proponer una reforma migratoria bipartidista.

El senador de Carolina del Norte plantea una política de bastante garrote y poca zanahoria.

Mantiene el criterio de prodigar medidas duras contra la inmigración indocumentada y dar un tipo de alivio para los 11 millones de irregulares.

En la libreta de notas de la organización NumbersUSA, Tillis saca apenas una C+, en cumplir con las metas de la institución de reducir todo tipo de inmigración,

Tillis aparece como un moderado, pero mi desconfianza resulta descomunal, después de haber creído en las promesas de los permisos de conducir para los indocumentados del representante estatal Harry Warren.

Warren resultó un lobo hambriento para atacar a la comunidad indocumentada, con su proyecto de ley HB 63, que ensarta otra banderilla en el lomo de los más inermes.

Mi pálpito es que Tillis comulga con el twitter de Trump sobre las redadas, que dejó en claro que las acciones de ICE no eran de rutina, sino una orden que venía del comandante en jefe.

“Las acciones contra criminales ilegales son simplemente el cumplimiento de mi promesa de campaña. Miembros de pandillas, narcotraficantes y otros están siendo deportados”, consignó Trump.

La otra que tuvo una epifanía fue la superintendente saliente del Sistema Escolar de Charlotte-Mecklenburg (CMS), Ann Clark. Ahora quiere reunirse con las agencias de la ley para que no hagan operaciones cerca de las escuelas.

Todo por lo ocurrido en la Escuela Berryhill, donde de 600 alumnos, 400 son hispanos.

De allí me echaron el jueves con la amabilidad de la antipatía.

En la mañana en un memorando interno la directora reconocía que la actividad había impactado al plantel.

“Tanto el personal como los estudiantes observaron cómo algunos inmigrantes fueron llevados, durante sus rutas hacia la escuela esta mañana”, dijo el correo electrónico de la directora Cara Heath.

Pero en la tarde, trataba de apagar el incendio, maquillando la realidad, con una óptica muy distinta.

A Clark valdrá recordarla como la superintendente que no apoyó a los estudiantes centroamericanos, y la que no resolvió el asunto del voluntariado de segunda clase para las madres indocumentadas.

Y la tercera faena, la protagonizó el jefe de policía Kerr Putney, con un video. “Quisiera dejar muy claro que CMPD no aplica las leyes federales de inmigración, ni tampoco hace perfil racial con los miembros de la comunidad basados en su estatus migratorio”, dijo Putney. Pero, si deja que sus oficiales se comporten como unos atarvanes, cuando tienen que lidiar con los hispanos.

 

Steyci Escalona

Mi querida amiga Elvia Tinedo de Gordlis, quien tiene incrustado en su ser la palabra Venezuela me envió un extenso escrito acerca de la situación la activista de derechos humanos Steyci Briggite Escalona Mendoza, de 31 años, quien se estableció en Suiza, en 2010.

Steyci, que estudió comunicación social en la Universidad Arturo Michelena, decidió pasar vacaciones de fin de año en su país, con un resultado pavoroso.

Aquí una porción del envío de Elvia:  Steyci Escalona llegó a Venezuela el 23 de Diciembre de 2016 y tenía previsto regresar a Zúrich el 16 de Enero de 2017.

Los días posteriores a su llegada son como los de cualquier venezolano que visita su país en época decembrina.

Steyci pasa la mayor parte del tiempo entre Carabobo y Caracas junto a sus familiares y amigos más cercanos.

Es precisamente en uno de estos encuentros familiares, donde surge la idea de realizar un viaje corto a San Cristóbal y Mérida.  El 9 de Enero emprende el viaje junto a familiares y amigos entre los que se encuentra el diputado Gilber Caro.

Deciden llegar a San Cristóbal, usando el camino del llano porque Steicy siempre había querido conocer de cerca la inmensidad de estas tierras, ya estando en la ciudad de San Cristóbal, acompaña al diputado Caro a la toma de posesión del consejo municipal de la mencionada ciudad.

Luego se trasladan a la ciudad de Mérida, donde pasean y visitan el teleférico y ese mismo día retornan a Caracas, ya en Puerto Cabello se hacía de noche y decidieron hospedarse en un hotel porque temían pasar por la vía del Cambur, lugar donde fue asesinada la actriz Mónica Spears, adicionalmente, el carro del diputado estaba presentado fallas.

En la mañana del 11 de enero siguen su ruta hacia Caracas, pero en el camino fueron detenidos en una alcabala del municipio Naguanagua y puestos a la orden del SEBIN (Servicio de Inteligencia)

En el procedimiento se les sembraron armas y material explosivo, se les mantuvo incomunicados y se le violó su derecho a la legítima defensa.

En fecha 12 de enero a las 4:55 pm Steyci fue trasladada a la sede de la 41 Brigada Blindada del Ejército de Carabobo para ser presentada ante el tribunal sexto de control de jurisdicción militar y acusada falsamente de “rebelión y sustracción de armamento militar”.

Hoy Steyci Escalona se encuentra recluida en la cárcel militar de Carabobo, siendo absolutamente inocente, permanece secuestrada por el régimen de Nicolás Maduro.

Así les va a quienes se asocian con políticos de la oposición en Venezuela, donde Maduro maneja el país como una finca. Y aquí en nuestros Estados Unidos el asunto no deja de ser preocupante. Donald Trump inició su mandato llamándonos a los periodistas “los seres humanos más deshonestos de la Tierra”. Todo esto porque quería convertir en verdad la mentira que su posesión fue la más concurrida en la historia del país. Y los “deshonestos”, le probaron con fotografías, quien realmente es el deshonesto, y cuanto vale la palabra de nuestro presidente.

El travieso

La inminente juramentación de Donald Trump me hizo refugiarme durante en unas horas en las tiras cómicas de mi niñez.

Pero aún en ese pasatiempo uno logra evitar asociar al personaje del peluquín amarillo, que ocupará la Oficina Oval a partir del viernes 20 de enero, con los personajes de lo que los españoles llaman tebeos.

Intenté rencontrarme con Rico McPato, su parentela y los chicos malos.

Apenas recorrí unas páginas le olí ese tufillo atrabiliario al millonario, que inmediatamente se me asemejó a Trump.

Pasé a otra parte de la historieta y me estrellé con el Pato Donald.

A Donald lo aprecié siempre, pese a su mal genio.

Le tuve consideración por lidiar con sus tres sobrinos Hugo, Paco y Luis y con Daisy la mejor portada de las mujeres de la familia Disney.

Pero Donald me hizo recordar al Donald de la política, y la vez que estando en Disney World en Orlando cometí la osadía en ordenar una camiseta con la cara de Donald y las palabras For President, en 1995.

Siempre he sostenido que Disneylandia es una dictadura y que es tiempo que haya elecciones libres.

Mickey ha sido un rey, un presidente eterno, que supera a lo que duró Fidel Castro en el poder, y seguramente será visto con algo de envidia por Daniel Ortega o Evo Morales, porque jamás lo igualarán en su tiempo de poder.

En mi afán democrático pregunté en Disney World, dónde se podría hacer una petición para que hubiera elecciones abiertas, pero nadie me supo dar respuesta, seguramente por el puño firme con los que Mickey controla el poder.

Saliéndome de la familia Disney, busqué algo de Daniel el Travieso, que para mí siempre fue más que una tira cómica, porque con él hice la primaria, viendo la serie de televisión.

Igualmente me interesé por una de las películas del que llaman en inglés Dennis the Menace y me espantó la maldad con que trata a su vecino y su mala leche con su amiga Margareth.

No fue más repasar uno de los cuentos viejos y ahí lo vi de cirujano de ranas.

No tuve más que asociarlo con Trump, con su pelo amarillo y con esa disposición de amargarle la vida al prójimo.

Salté a Condorito y Pepe Cortizona es indudablemente una réplica de Trump.

Entonces puse la televisión en CNN y me asusté con que las comiquitas se parecen mucho a la realidad.

Como en una película de James Bond, Trump está dispuesto a jugar a la carrera nuclear.

Juega Monopolio, con México y las empresas de la industria automotriz.

Descalifica a la canciller alemana Angela Merkel.

Se indispone con los chinos, como si fueran un chiste.

Y los disparates parecen interminables.

Si fuera una tira cómica como el Cartoon Trump en el programa de Stphen Colbert, sería divertido.

Pero la difícil realidad es que Trump manejará el país como si fuese Daniel el Travieso y su irreverente irresponsabilidad.,

 

Romy

La información me cayó como un cimbronazo, de esos que lo deja a uno perplejo y con una tristeza indescriptible.

Supe el fallecimiento de Rosario Machicao por mi amiga Alexandra Vilchez, quien me lo dijo profundamente consternada.

Ella lo había visto por Facebook, en la página de su hermano Luis que difundió el deceso en unas palabras bellas y sentidas.  “Después de seis años de luchar contra el cáncer mi dulce hermana se fue al cielo aquí en Perú rodeada de familia y en completa paz. Tuve el honor de estar a su lado durante los últimos diez días y cuidarla en el hospital. Yo cerré sus ojos... me deja un hueco grande en mi corazón... te extrañaré como loco mi dulce querida”, consignó Luis.

Buscando más datos hallé también en la red social, ese espléndido poema en prosa, que escribió su compañero de La Noticia, y amigo común tico Aníbal Calderón.

Aquí un aparte: “Es que era tan reservada. Seguramente hubiese preferido hablar de lo que tantas veces hablamos: de su pasión por los viajes, de las artes, de la gastronomía y de los libros. Una vez le dije: Eres peruana, tenés que leer a Vargas Llosa. Ella por razones políticas no simpatizaba demasiado con el de Arequipa. Se devoró “la Tía Julia y el escribidor”, luego llegaron otros libros y así se fue reencontrando con Varguitas, el “escribidor”.

Yo la conocí, en mis primeros días en Charlotte, en el tiempo que inicié la corresponsalía de EFE en Charlotte. Si no me equivoco fue en el Salón Carlota de arte local hispano que organizó el Centro McColl de Artes Visuales.

La última vez que la vi fue cuando le dábamos cobertura a una manifestación contra ICE, a la entrada del Tyvola Centre, en un día helado, con amenaza de lluvia. Estaba elegante de pies a cabeza, con telas de colores pastel y portaba una sombrilla que seguramente tenía el sello de diseñador.

Con el cielo ensombrecido, ella sola iluminaba como un sol, con esos pómulos que sonreían solos, y esa sonrisa que siempre emanaba vida.

Sus logros como periodista se pueden encontrar hoy por medio de google, en esas notas prolijas sobre arte y sobre música que publicó en PrimeraFila.

“Para poner sabor llega Soundcocho”, escribió sobre una producción del grupo local de rock en español Bakalao Stars.

Para un 23 de enero, cuando era su cumpleaños, hizo una invitación a algunos de sus amigos para ir a la casa cercana a Eastway.

Nos pidió que lleváramos indumentaria roja, que en la cultura china simboliza “la buena suerte, la animación, el progreso y la belleza”, Su cumpleaños precisamente coincidía con los días del Año  Nuevo chino.

De un viaje que hizo a su adorada tierra, Cusco, junto con su compañero de varios años tengo un pesebre que me obsequiaron. En el nacimiento inca, de ocho piezas pequeñas, los reyes magos tienen las cabezas cubiertas con chuyos y María con un sombreo redondo de los que usan las mujeres de la Sierra.

Hoy me uno a lo que dijo Aníbal: “Deseo que este viaje, sea el mejor de todos para ti”.

Santafecito

Después de tantos sinsabores de este año 2016, por fin algo sale bien.

El alma se me fue al suelo el pasado 8 de noviembre, y el proceso de recuperación ha sido lento. A veces me despierto, pensando que fue una pesadilla, pero nada.

En la tele, en la internet aparece el mechón amarillo, denigrando contra los medios de comunicación, que según él son deshonestos.

Para mi es suficiente la realidad de deglutir tanto batracio en cada nombramiento del presidente electo.

Tragarme la designación del senador Jeff Sessions, el enemigo de los indocumentados, como fiscal general de la nación, es algo que mi esófago rechaza, pero no habrá modos de no reconocerlo si Trump logra lo que el expresidente Ronald Reagan no pudo. Darle puesto a este hombre que dijo “bromeando” que el Ku Klux Klan estaba bien hasta que supo que fumaban marihuana.

La semana anterior se supieron los datos de la votación hispana en el condado de Mecklenburg en los comicios de noviembre. Algo desconsolador, como lo anticipaba, de 27 mil electores inscritos, solo 17 mil sufragaron.

Apenas 60 por ciento hicieron uso del derecho, algo vergonzoso. Estaba en juego la suerte de 16 millones de latinos indocumentados, pero a los hispanos con derecho a votar, les importo un cuaderno, el futuro de sus congéneres.

Esa fue la lamentable tendencia nacional, y por eso millones están aterrorizados ante eventuales deportaciones masivas prometidas por Trump.

El 2 de octubre, casi también me da un síncope cardiaco, cuando ganó el no en el plebiscito por la paz de Colombia.

Se trataba de dar fin a medio siglo de conflicto con la guerrilla y darle una oportunidad al concepto que los colombianos no estamos condenados a matarnos.

Pero el resultado fue negativo, lacerando las esperanzas de que mi patria de nacimiento optara por vivir pacíficamente.

Por fortuna, el gobierno colombiano logró darle curso a un proceso en el Congreso, avalado por máximo organismo judicial, para dar fin a las hostilidades con las FARC.

Tras tantas aflicciones, como decía al principio, por fin algo salió bien.

Este domingo 18 de diciembre, el equipo de mis amores en Colombia, obtuvo su noveno título en el campeonato nacional.

Santafecito lindo, el Expreso Rojo, el de los cardenales, los leones, se coronó campeón en el estadio Nemesio Camacho, El Campín.

Santa Fe fue el primer campeón profesional de Colombia en 1948, pero ser su hincha “es un honor que cuesta”, como decía en sus carnés.

El equipo albirrojo, que lleva los mismos colores y el mismo uniforme del Arsenal inglés, el AZ holandés, el Braga portugués, nos tuvo a sus fanáticos 37 años sin conocer un título.

Sin embargo, desde 2012 llevamos tres campeonatos nacionales.

Este año, el título de Santafecito me cayó muy bien, ante tanta desolación.

 

Ojalá se haga el milagro

Ojalá el martes 8 de noviembre los resultados de las elecciones sean positivos y tanto Hillary Clinton como las fórmulas demócratas para puestos federales estatales y locales lleven consigo la v de la victoria y los hispanos hayamos sido fundamentales en ese triunfo.

No quiero que pase como en mayo de 2014, cuando los latinos locales dejaron pasar la oportunidad de acabar con el programa  de deportaciones 287g, en las urnas.

Aquí apartes de la Bitácora llamada “Qué Verguenza”.

Encabrita, molesta, da grima, da rabia, que nuestra comunidad sea tan irresponsable, tan indiferente, tan insensible, tan inane, tan descarada y tenga tan poca vergüenza, tan poca valentía, tan poco amor propio.

Ocurrieron las elecciones primarias del 6 de mayo y los resultados son increíblemente decepcionantes.

Únicamente 393, de los 19,582 hispanos habilitados para votar en el Condado de Mecklenburg, acudieron a los centros de votación, a cumplir con su responsabilidad ciudadana.

Ese guarismo de 393 es una muestra del destino nada próspero que nos merecemos, por nuestra desidia, por nunca comportarnos como una comunidad, sino como una manada de recuas, sin un norte.

Lo que estaba en juego el 6 de mayo, era votar para que desapareciera el programa de deportaciones 287g, al derrotar al candidato a al Irwin Carmichael, que lo considera positivo para la seguridad de la ciudad y el condado.

Más de 13 mil inmigrantes han sido expulsados del país desde la Cárcel Central de Charlotte, gracias al sistema de colaboración entre el servicio federal de inmigración y la oficina local del sheriff.

El 97 por ciento de los deportados por el 287g han sido mexicanos, centroamericanos y sudamericanos a los que han “botado como pepa de guama” de Estados Unidos, por cometer la mayoría infracciones y no delitos criminales.

Contra Carmichael, el amigo del exsheriff Jim Pendergraph, el “papá de los pollitos” del 287g, y cercano a las empresas que operan las cárceles privadas que albergan indocumentados, estaba el aspirante a alguacil, Antoine Ensley.

Ensley prometió que desmontar el programa, que de acuerdo a un estudio de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, tiene un costo de cinco millones de dólares, que se emplean para separar familias e inundar de dolor a los hogares latinos.

Pero nosotros, los votantes hispanos le fallamos a Ensley, que perdió las elecciones por 1,500 votos, y evidenciamos que nuestro poder electoral tiene la consistencia de una pompa de jabón.

Es clarísimo que nos fallamos a nosotros mismos y cabe cuestionar el valor cívico y moral de los latinos que se naturalizan, y de los hispanos nacidos aquí, a los que les importa un pito la suerte de sus congéneres.

Debo ser franco y expeler que quienes se hacen ciudadanos estadounidenses no solamente lo deben asumir para pelechar, para disfrutar de las ventajas que tiene este primer mundo.