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Prepararse para un gobierno antiinmigrante

Una semana después de las elecciones y aún es difícil entender y aceptar que Donald Trump es el presidente electo de Estados Unidos.

Decenas de miles de personas alrededor de Estados Unidos, incluyendo Carolina del Norte, han salido a las calles a rechazar los resultados y a decir enfáticamente, “No es mi presidente”.

Estos actos de repudio no tienen precedente en la historia reciente del país.

Y por su lado, los seguidores de Trump, el grupo de los derechistas nacionalistas, racistas e ignorantes, se han envalentonado y están aprovechando para intimidar a las minorías, a los inmigrantes, con mensajes de odio, con su retórica de que regresen a sus países, como si Estados Unidos no fuera su país.

Las divisiones son profundas y están saliendo a relucir cada días más.

El miedo de lo que pueda pasar a partir del 20 de enero con 11 millones de indocumentados y sus familias se palpa en las conversaciones que se sostienen con estos hispanos, quienes en muchos casos no saben cómo responder a  sus niños ciudadanos americanos que llorando les preguntan sobre qué van a hacer si llegan a deportarlos porque así lo advirtió Trump.

Y el problema con este presidente electo es que no se sabe con certeza qué es lo que va a hacer cuando asuma oficialmente el cargo.

Por el momento, lo que se puede y se debe hacer es prepararnos.

Los movimientos proinmigrantes, las organizaciones comunitarias, las iglesias, están llevando palabras de aliento y de tranquilidad a la comunidad.

Unidos debemos enfrentar los días difíciles que se avecinan y los ataques de intimidación y odio de parte de los intolerantes.

Tanto en las escuelas como en centros de trabajo y en áreas públicas, no debemos caer en las provocaciones. Si se presentan insultos o mensajes racistas, hay que seguir el ejemplo del líder de los derechos civiles, Martin Luther King. Cero violencia.

Eso sí, hay que denunciar cada ataque, cada insulto, cada acoso. Si hay peligro de agresión, no duden en llamar a la policía. Si el acoso se presenta en la escuela, hablen con el director, no permitan que los matones se salgan con la suya.

Si en su centro de trabajo son ofendidos o intimidados, denuncien el hecho ante sus superioroes o a la oficina de recursos humanos.

Aquí en Qué Pasa también estamos para apoyarlos, para denunciar y fiscalizar. Pueden comunicarse con nosotros a través de nuestras redes sociales de facebook o llamando a nuestras oficinas en cada una de las regiones donde se publica el periódico.

En estos momentos el mejor consejo para la comunidad hispana es que se mantenga informada y se prepare para un gobierno antiinmigrante.