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Una Navidad para reflexionar

Ya llega la Navidad, el día en el que el mundo cristiano celebra el nacimiento del niño Jesús. El día en que otros celebran la llegada de Santa Claus con sus regalos. El día en que las familias y amigos buscan estar reunidos para compartir.

Es una fecha especial, no hay duda, y es una temporada donde también recordamos la importancia de la bondad y la humildad, donde nos sentimos más felices dando que recibiendo, no solamente cosas materiales, ofreciendo algo tan simple como una sonrisa, un abrazo. Actos simples que nos acercan como comunidad.

Este sentimiento es el que necesitamos mantener no solo en estos días navideños. Realmente lo vamos a necesitar este nuevo año como nunca antes para aplacar la ansiedad por las acciones que puedan tomarse con el inicio de la presidencia de Donald Trump.

Por eso es edificante y debemos sentirnos inspirados al ver cómo tantas organizaciones comunitarias, centros educativos, compañías, oficinas de abogados, grupos hispanos y personas individuales, están trabajando para defender y apoyar a millones de indocumentados que están en riesgo de convertirse en el objetivo de persecución  de un nuevo gobierno intolerante.

Así como el niño Jesús recibió el amor incondicional y la protección de tantas personas de buen corazón cuando era objeto de la persecución del rey Herodes, vemos ese mismo espíritu para darle seguridad a las familias inmigrantes, de que no están solas.

El nuevo presidente ha lanzado muchas amenazas contra los indocumentados sin detenerse a pensar que no está hablando de objetos, se trata de seres humanos, hombres, mujeres, viejos, jóvenes y niños que han hecho increíbles sacrificios para vivir en este país.

Ojalá en esta Navidad, nos tomemos un tiempo para acercarnos a uno de estos inmigrantes para concer su historia, para entender los riesgos que tomaron al abandonar sus países de origen, al dejar atrás a sus seres queridos movidos por la determinación de buscar un mejor futuro, donde sus vidas no están amenazadas por las pandillas, el narcotráfico, la guerrilla o los gobiernos dictatoriales.

Que esta Navidad sea un momento para celebrar el amor de quien lo dio todo por nosotros y así sigamos su ejemplo de amar al prójimo. El mejor regalo que todos nos podemos dar es gratis, simplemente extendamos los brazos y démonos un abrazo de confraternidad.