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Lo que deben saber los pacientes cardíacos acerca del coronavirus

El coronavirus ya debe haber captado la atención de todos en estos momentos, dicen los expertos en salud. Y, las personas con enfermedades del corazón tienen motivos adicionales para mantenerse alerta.

COVID-19, sobre el cual se informó inicialmente en la ciudad Wuhan en China este pasado diciembre, ha enfermado a más de 200.000 personas alrededor del mundo, con miles de fallecimientos.

En los Estados Unidos. "no se trata ya de cuestionar si esto sucederá aquí, sino de exactamente cuándo y de cuántas personas quedarán gravemente enfermas", dijo la Dra. Nancy Messionier, directora del Centro Nacional de Inmunización y Enfermedades Respiratorias, durante una conferencia de prensa en febrero, antes que ocurrieran las olas más recientes de casos confirmados por todo el país. Su agencia es parte de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

Las inquietudes son serias para personas con problemas cardíacos subyacentes. Parece que personas mayores con enfermedad cardíaca coronaria, o hipertensión, tienen una mayor probabilidad de infectarse y desarrollar síntomas más graves. En febrero, el Colegio Americano de Cardiología emitió un boletín de advertencia para informar a pacientes acerca del potencial de los riesgos elevados, y para fomentar "precauciones adicionales y razonables".

El boletín mencionó que, según los informes iniciales, un 40% de los pacientes hospitalizados debido al COVID-19, también tuvo enfermedades cardiovasculares o cerebrovasculares (las cuales se refieren al flujo sanguíneo en el cerebro, como en un ataque cerebral). Distintas partes del país observan diferentes niveles de actividad viral, y los CDC recomiendan que las personas con el mayor nivel de riesgo permanezcan en sus hogares cuando sea posible, así como que eviten las multitudes y limiten su contacto con otras personas.

El virus podría afectar a pacientes con enfermedades cardíacas de diversas maneras, dijo Orly Vardeny, profesora asociada de medicina en el Sistema Médico de Veteranos en Minneapolis y la Universidad de Minnesota.

El blanco principal de virus son los pulmones. Sin embargo, eso podría afectar al corazón, sobre todo en el caso de un corazón enfermo, el cual tiene que trabajar más arduamente para mover sangre oxigenada por todo el cuerpo, dijo Vardeny, una de las asesoras del boletín del ACC. "En general, se puede pensar que es algo que sobrepesa en el sistema como un todo".

Eso podría exacerbar problemas en personas con insuficiencia cardíaca, con la cual ya le es difícil al corazón bombear eficientemente.

Alguien con algún problema cardíaco subyacente también podría tener un sistema inmunitario menos robusto. Vardeny comentó que el sistema inmunitario se va debilitando con la edad. Y, "en el caso de personas con condiciones médicas crónicas", la respuesta inmunológica del cuerpo no es tan fuerte al exponerse ante un virus".

Si una persona se contagia con un virus, agregó, el patógeno podría afianzarse más y ocasionar complicaciones.

Los virus también pueden posar un riesgo especial en personas con acumulación de grasa en las arterias, lo denominado placa, añadió Vardeny. La evidencia indica que enfermedades virales similares pueden desestabilizar estas placas, lo cual podría ocasionar bloqueos en las arterias que alimentan el corazón y poner a los pacientes bajo riesgo de tener un ataque al corazón.

Vardeny enfatizó que la información acerca del COVID-19 está cambiando casi cada hora. No obstante, coronaviruses anteriores, tales como SARS y MERS, nos dan información importante. Estos se vincularon con problemas tales como inflamación del músculo cardíaco, ataques del corazón, e insuficiencia cardíaca de aparición súbita, indicó el boletín del ACC.

COVID-19 también tiene parecidos a la influenza, dijo Vardeny, quien es voluntario con la American Heart Association. En estos momentos, indicó, "no pensamos que el riesgo en sí sea mayor, es solo que se está esparciendo con mayor velocidad". Y, a diferencia de la influenza (flu), no existe una vacuna.

Las estadísticas del COVID-19 cambian rápidamente. La Organización Mundial de la Salud informó una tasa de mortalidad a causa de la enfermedad de entre 2% y 4% en Wuhan, y de un 0.7% fuera de esa ciudad.

En comparación, hacia mediados de marzo, los CDC estimaron que se han dado por lo menos 36 millones de casos de influenza, con 370.000 hospitalizaciones y 22.000 muertes a causa de esa enfermedad, en los Estados Unidos y durante esta temporada.

Vardeny indicó que muchas de las mismas precauciones que funcionan en contra de la influenza deben ser útiles para ayudar en contra del COVID-19, debido a que este parece contraerse de la misma forma: a través de gotas que hay en el aire cuando alguien tose o estornuda.

Por ahora, ella sugiere que la gente se defienda lavándose las manos, manteniendo limpias las superficies y evitando viajar a zonas con brotes de la enfermedad. El 16 de marzo, la Casa Blanca pidió que el pueblo estadounidense siguiera nuevas pautas durante dos semanas, las cuales incluyen: evitar reuniones de más de 10 personas y cesar viajes opcionales, salidas a compras, visitas sociales e idas a restaurantes o bares.

El boletín ACC recomienda que personas con enfermedades cardiovasculares se mantengan al corriente con sus vacunas, incluida la de la pulmonía. El ACC también favorece que se vacunen contra la influenza para prevenir una fuente de fiebre adicional que podría confundirse potencialmente con una infección de coronavirus.

Messonnier sumó sus consejos de esta forma: "quédese en casa si está enfermo; cúbrase la tos; lávese las manos". A partir de esa rueda de prensa, el país ha estado lidiando con cierres generalizados de lugares de trabajo, escolares y demás.

"Entiendo que esta situación parece abrumadora y que la desorganización de la vida cotidiana podría ser grave", comentó.

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